
La puesta en marcha de la Mesa Federal Minera en San Juan el pasado jueves terminó por dar un giro de 180 grados para la provincia de Mendoza que, bajo la gestión del gobernador Alfredo Cornejo, decidió integrarse al mapa productivo mundial.
Se trata de un encuentro, en el que estuvo presente la secretaria General de Presidencia Karina Milei, que simbolizó la ruptura de una visión que durante dos décadas dejó a Mendoza al margen de la actividad minera debido a ciertas resistencias tanto sociales como legislativas.
El cambio de rumbo en materia minera tiene que ver con la convicción que hoy tiene Mendoza sobre el potencial geológico que, analizan, podría ser equivalente al chileno, y teniendo en cuenta que la transición de la energía a nivel global ofrece una oportunidad única en distrito cuyano.
Asimismo, la participación de la provincia en esta mesa nacional terminó reflejando la maduración de una nueva estrategia política que prioriza el desarrollo económico dejando a un lado varios tabúes ambientales.
No es casual que ello se de en el marco de puntuales avances que el Gobierno provincial logró conseguir en el último tiempo como la actualización del Código de Procedimientos Mineros y la creación de distritos específicos, como el de Malargüe Distrito Minero Occidental, donde la resistencia social se redujo sustancialmente.
La idea de toda esta reconfiguración sobre la base de la minería es presentar a Mendoza ante los mercados internacionales como un territorio que ofrece seguridad jurídica y previsibilidad con el apoyo total y explícito del Gobierno Nacional, lo que no es poco decir.
Es un tema al que se viene refiriendo hace tiempo Diario Mendoza Today y que tiene que ver con la lógica del Gobierno provincial de incentivar modificaciones en la matriz productiva local.
En tal sentido, el Gobierno de Cornejo analiza a la explotación de minerales como el proyecto que finalmente logrará generar el crecimiento que la provincia necesita con urgencia.
Es que se trata de una reactivación que, entre otras cuestiones, promete la generación de miles de puestos de trabajo, el fortalecimiento de la cadena de proveedores locales y un incremento en la recaudación a base de las regalías que permitirían, en todo caso, financiar obras de infraestructura hídrica.
En otras palabras, el Gobierno mira a este cambio de matriz productiva como una iniciativa que se termine integrando a la identidad provincial impulsando una diversificación que ayude a sostener un crecimiento en materia económica, desarrollando puestos de trabajo e ingresando fondos a las arcas públicas.




