
El escenario minero de Mendoza atraviesa un cambio de tendencia estructural impulsado por la política pro-minera del Gobierno provincial y un contexto geopolítico favorable. La reciente alineación diplomática entre Argentina y Estados Unidos, materializada en un acuerdo para el suministro de minerales críticos, otorgó un nuevo estatus a los yacimientos provinciales.
Este marco facilita el acceso a financiamiento a través de organismos como el EXIM Bank y la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional, orientando el interés de la Casa Blanca hacia regiones con potencial geológico probado para asegurar recursos energéticos estratégicos.
En este contexto, la compañía Jaguar Uranium Corp. formalizó el inicio de su plan de exploración en el proyecto Huemul, un extenso distrito de 27.700 hectáreas ubicado en el departamento de Malargüe. El área posee una relevancia histórica fundamental para el país, ya que allí funcionó la primera mina de uranio de Argentina entre 1955 y 1975, bajo la órbita de la Comisión Nacional de Energía Atómica.
Los antecedentes de producción confirman un perfil polimetálico de alto valor para los mercados tecnológicos actuales, con presencia documentada de uranio, cobre y vanadio.
La apuesta de la operadora se sustenta en el bajo riesgo geológico que representa un yacimiento con un historial de procesamiento de 130.000 toneladas de mineral. Además, el interés actual no solo reside en el uranio, que recupera protagonismo como base para la energía nuclear limpia, sino especialmente en el vanadio, un mineral que se volvió crítico a nivel global debido a su utilización en baterías de flujo destinadas al almacenamiento de energías renovables a gran escala.
Cómo será el paso a paso en Malargüe
El programa técnico de la empresa se desarrollará en dos etapas bien definidas para modernizar la información existente sobre el distrito. La fase inicial se centrará en la verificación de los datos históricos y la creación de un modelo geológico de precisión mediante muestreos actualizados en el terreno.
Una vez consolidada esta base, la segunda etapa avanzará hacia una exploración profunda y mapeos superficiales para delimitar la extensión real de la mineralización en todo el distrito, buscando expandir las fronteras del antiguo yacimiento.
Desde el aspecto legal, el proyecto debe sortear desafíos administrativos específicos para adecuarse a la normativa vigente. Aunque el área se encuentra dentro del Malargüe Distrito Minero Occidental y ya posee permisos para explorar cobre, la firma debe tramitar ahora las autorizaciones correspondientes para el estudio de uranio, lo que implica la presentación de un estudio de línea de base ambiental detallado para obtener la Declaración de Impacto Ambiental específica, cumpliendo con los estándares de protección del entorno exigidos por la provincia.
Para fortalecer el marco institucional de la inversión, Jaguar Uranium suscribió un convenio de colaboración con el Ministerio de Energía y Ambiente de Mendoza que establece un esquema de asistencia técnica recíproca en dimensiones legales, geológicas y ambientales con una vigencia inicial de un año.
De esta manera, la articulación entre el interés estratégico de los Estados Unidos y la decisión provincial de dinamizar su política extractiva abre una ventana de oportunidad inédita para el desarrollo económico del sur mendocino.




