La decadencia nacional, un espectáculo lamentable y trágico

Pese al insoportable presente marcado por la fragilidad e inestabilidad, a duras penas los argentinos seguimos de pie.

Argentina no es ajena a la situación que se vive a nivel mundial, y a los coletazos que provocó la pandemia del coronavirus, los cuales repercutieron significativamente por estos lados. Así y todo, no se puede negar que desde que regresó la democracia, los diferentes gobiernos jamás pudieron darle forma a lo que podría ser un país relativamente normal.

Estamos acostumbrados a señalar con el dedo a la clase política y a los altos mandos, pero en esta, todos, absolutamente todos tenemos una parte de culpa.

En medio del caos cotidiano, que de una u otra forma afecta en el vivir de los argentinos, logramos seguir de pie.

Tantos años de desmanejos nos llevó a acostumbrarnos a sortear obstáculos, y a darle forma al famoso “sálvese quien pueda”, lo que derivó en la poca responsabilidad individual y colectiva que actualmente se percibe.

La clase política, y está de más decirlo, encaja perfecto en este espectáculo lamentable. En su gran mayoría, los dirigentes a lo único que apuestan es a mirarse el ombligo y a centrar todas sus fuerzas en discusiones sin sentido, que lejos están de la agenda social.

El destino de Argentina como país es incierto, aunque de lo que no hay dudas, es que tenemos los políticos que nos merecemos.

Y si bien todavía es reciente la acusación del fiscal Diego Luciani a Cristina Kirchner por la causa Vialidad, o el lamentable intento de asesinato de la vicepresidenta, nuevamente se instala la discusión del “ellos” y “nosotros”, donde solamente se busca responsabilizar al otro por este espectáculo lamentable y trágico en el que estamos enfrascados desde hace años.

 

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