
Hace un año, abril del 2025, la noticia que conmovía al mundo hispano el domingo 14, anunciaba que Mario Vargas Llosa, premio Nobel de Literatura en 2010, falleció en Lima Perú. El escritor acababa de cumplir 89 años 28 de marzo.
Así se iba un gigante de las letras universales, el escritor hispano peruano, premio Nobel de Literatura en 2010, fue autor de obras maestras, que quedan par todos los tiempos.
Pero ese domingo de pascua, la noticia nos golpeaba fuerte a los mendocino, en esa misma tierra, en esa Lima, de Perú, falleció unos de los más grandes cantantes que dio Mendoza y Argentina: Polo Márquez. Un amigo de toda la vida, un hermano del corazón. Luego de una larga enfermedad dejó la vida a los 85 años. Nos queda el mejor de los recuerdos de tantos días compartidos y sus memorables canciones, con esa voz única que lo destacó en tantos escenarios del país y América.
Polo nació el 22 de setiembre de 1940, en la calle Francisco J. Moyano, en la Sexta Sección su nombre era Hipólito Leandro Maturano, y allí comenzó a involucrarse en el mundo artístico, a partir de las tonadas entonadas por su padre Raimundo -ferroviario y radical- y las visitas a la vieja Radio Aconcagua, de la mano de su madre, doña Eusebia Funes.
Pero su despegue inicial en el oficio de cantor, ocurrió a los 17 años, en el recordado programa radial de la época “El show de la tarde”, en Radio Libertador, programa que conducía Pepe Dafunchio, y que era un éxito por una gran audiencia. Era entonces “Polo y su guitarra”.

A partir de allí y, habiendo protagonizado nuevas experiencias como bailarín folklórico y aún como fugaz boxeador amateur, definió su camino como cantante melódico, a pesar del fuerte impacto que en la Argentina de los años 60 comenzaba a tener el folklore. Entonces se subió a los escenarios de Mendoza y luego de San Luis, para recalar finalmente en Buenos Aires donde triunfó para siempre, llegando a actuar incluso en el templo musical de la época: Caño Catorce, y en varios canales.
La carrera la tuvo que seguir en Buenos Aires y actuaba con el Indio Gasparino, luego Facundo Cabral. Se estrenaba la película “Muchachos impacientes”, con Raúl Lavié como estrella principal, cuyo personaje se llamaba “Polo Márquez”. El famoso Juan “Corazón” Ramón le sugirió que dejara a Polo y su Guitarra, y usara ese nombre para su carrera artística.
Ahí nace el gran Polo Márquez, dedicando toda su vida a la música. Desde entonces, los grandes productores de espectáculos y las discográficas líderes en el mercado nacional e internacional, comenzaron a convocarlo para que eternizara en sus discos aquellas canciones que lo hicieron brillar.
Este afamado pero sencillo cantautor, es una de las célebres voces que ha dado nuestra tierra y, trascendiendo las fronteras de nuestro País, triunfó también en los escenarios de Nueva York, el Caribe y gran parte de América, grabando para las más grandes compañías mundiales y actuando junto a reconocidos intérpretes.
Más allá de su exitosa carrera artística, su personalidad afable, la calidez en el trato y la imborrable impronta provinciana que caracteriza al mendocino, le abrieron las puertas de la amistad de consagrados artistas como Daniel Riolobos, Leo Marini, Leonardo Favio, los Cantores de Quilla Huasí, Sandro, Pipo Mancera, Chico Novarro, Elio Roca, Silvio Soldán, Cacho Castaña, Armando Manzanero, y hasta el eterno Minguito Tinguitella (Juan Carlos Altavista); y también de otras legendarias personalidades fuera del ámbito artístico, como Víctor Legrotaglie, Ernesto Contreras y Nicolino Locche, Cesar Menotti, Felix Luna, Quino. Tejada Gomez.

Ha grabado una impresionante discografía, lo que valió el más preciado lauro que anhela todo artista: el reconocimiento del público en todos y cada uno de los lugares por donde paseó su arte y su inconfundible decir.
A lo largo de su dilatada actuación artística ha recibido innumerables elogios de la prensa por la calidad de su interpretación y musicalidad, lo que también fue reconocido por prestigiosos jurados Internacionales, obteniendo los Primeros Premios de los Festivales “Costa a Costa” – Necochea – Argentina (1970), “Festival Latinoamericano de New York”; “Festival Buenos Aires de la Canción”; “Festival Coco de Oro” – Barranquilla – Colombia; “Festival Sudamericano de Venezuela” y “Festival Voz de Oro de América” – Barquisimeto – Venezuela, entre otros.-
Desde entonces, los grandes productores de espectáculos y las discográficas líderes en el mercado nacional e internacional, comenzaron a convocarlo para que eternizara en sus discos aquellas canciones que lo hicieron brillar.
Este afamado pero sencillo cantautor, es una de las célebres voces que ha dado nuestra tierra y, trascendiendo las fronteras de nuestro País, triunfó también en los escenarios de Nueva York, el Caribe y gran parte de América, grabando para las más grandes compañías mundiales y actuando junto a reconocidos intérpretes.-
Mediante la ordenanza 3902, del 2017, el intendente de la Ciudad de Mendoza, Rodolfo Suárez, lo declaró “Ciudadano Ilustre”. Teniendo en cuenta su “excepcional trayectoria, su hombría de bien, su nobleza y su culto a la amistad, ameritan el legítimo homenaje de sus conciudadanos”, según sostienen los considerandos.
El propósito del intendente es distinguir a los hombres y mujeres que se hayan destacado por su labor en beneficio de la comunidad y/o a través de sus condiciones y que por su trayectoria y cualidades éticas puedan ser considerados como un ejemplo para sus conciudadanos y generaciones futuras.
Esa es la necrológicas que le corresponde por su trayectoria, pero para este cronista escribirla es muy duro, las teclas están húmedas de lágrimas y el corazón late muy fuerte, con dolor, porque la vida le dio la oportunidad de compartir desde 1972 su amistad.

Fue un gran militante de la vida, muy culto, muy informado, amaba la música pero apreciaba todas las artes. Autor de cientos de canciones, cantor de una voz inigualable, y gran guitarrista.
En los primeros 20 años de amistad nos veíamos menos porque desembarcaba de vez en cuando en Mendoza, cuando sus giras por toda América se lo permitían. Vivió mucho tiempo en Caracas, Venezuela, también en Pereyra y Medellín Colombia, en Santo Domingo, y en San Juan de Puerto Rico.
Los últimos años lo compartimos más en miles de cafés y múltiples asados, donde nunca se negaba a llevar su guitarra y cantarnos a pedido. Era un trota mundo, con una gran cultura y amante de la música, pero seguidor de todas las artes. Fue un enorme cantante, compositor y un eximio intérprete de la guitarra.
También compartimos mucho la amistad en Buenos Aires, donde triunfó en grandes escenarios y televisión, pero podría haber llegado a más, si no fuera porque quería volver siempre a su tierra, por eso le escribo en una canción: “Mendoza no queda lejos, queda a la altura del alma”.
Amaba su barrio, la sexta sección. Antes de irse a Venezuela y luego a Perú, me dejo una prosa hermosa de su vida ahí.
Polo querido, sé que es absurdo pretender encerrar en los límites de una hoja, todo lo que hoy siento. Fuiste muy importante en mi vida, todos los que me conocen lo saben, un hermano de la vida, un baqueano del día y la noche, un fanático de Boca, alguien a quien uno no puede olvidar nunca. Sé que no soy solo yo, que también son varios los que sienten que se fue un hermano.
Su hijo menor y su nieto, lo despidieron en Lima y sus cenizas quedaron en las azules aguas del Pacífico, pero tu alma estará en nuestros corazones y tu voz muy viva en nosotros, porque siempre seguiremos escuchando tus canciones. Porque su música sigue viva en plataformas como YouTube y Spotify, y sobre todo, en la memoria colectiva de Mendoza, donde dejó una huella imborrable.





