El Estado provincial achicó su peso, pero 2025 cerró con déficit operativo, según el Consejo Empresario Mendocino

Un informe del Consejo Empresario Mendocino trazó un panorama mixto sobre las cuentas públicas de la provincia: si bien se sostiene el orden fiscal iniciado en 2016 y persiste el superávit corriente, el año 2025 habría cerrado con un déficit operativo cercano al 5% de los recursos, cortando una racha de cuatro años consecutivos de resultados positivos en ese indicador.

De acuerdo a las estimaciones de la entidad, el superávit corriente rondó el 6% de los recursos corrientes en 2025, por debajo del promedio del 14% registrado entre 2021 y 2024, pero aún en terreno positivo, lo que sigue siendo clave para la sostenibilidad fiscal.

Un Estado más chico, pero aún por encima de niveles históricos

El trabajo destaca que el peso del Estado provincial sobre la economía mendocina se redujo en la última década. Mientras que en 2015 el gasto total representaba el 23,1% del Producto Bruto Geográfico (PBG), en 2024 bajó al 19,6%. Sin embargo, el nivel sigue siendo superior al de 2004, lo que indica que, en perspectiva de largo plazo, el sector público creció más que el privado.

En la misma línea, la carga fiscal provincial se ubicó en 6,4% en 2024, por debajo de los picos de 2015 y 2017, aunque todavía lejos del 3,6% registrado a comienzos de la serie.



Caída de recursos y dependencia de fondos nacionales

Entre 2015 y 2024, los recursos corrientes del Estado provincial cayeron un 14% en términos reales, con una baja más pronunciada en los ingresos de origen provincial (16%) que en los nacionales (13%).

El informe subraya además que más de la mitad de los ingresos corrientes provienen de la Nación, una participación que creció desde 2019. Dentro de los recursos locales, los tributarios explican el 70%, y de ese total, Ingresos Brutos concentra el 80%, consolidándose como el principal sostén fiscal.

En el último año relevado (octubre 2024 – septiembre 2025), se observó una leve recuperación real de los recursos del 4,3%.

Gasto público: ajuste, pero con rebote reciente

El gasto corriente —impulsado principalmente por salarios y transferencias a municipios, que explican dos tercios del total— cayó un 32% en términos reales entre 2015 y 2024, en el marco del proceso de ordenamiento fiscal. No obstante, en el último año volvió a crecer, recortando parte del ajuste previo.

Por otro lado, el peso de los intereses de la deuda se redujo significativamente, representando apenas el 2% de las erogaciones corrientes.

Menos empleo público y menor peso de los salarios

El informe también resalta una reducción del empleo público, que pasó de 57,3 agentes cada mil habitantes en 2015 a 49,1 en la actualidad, una caída del 14%. En términos absolutos, la planta estatal se ubicó por debajo de los 103.000 agentes hacia fines de 2025.

En paralelo, el gasto en personal bajó del 65% de los recursos corrientes en 2015 a cerca del 40% en 2024, aunque con un leve repunte reciente. Esta dinámica fue determinante para alcanzar el equilibrio fiscal en los últimos años.

Más inversión pública tras el ordenamiento

Uno de los puntos positivos señalados es la recuperación del gasto de capital. La inversión pública alcanzó el 11% de los recursos corrientes, superando el promedio de la última década y recuperando terreno tras la caída durante la pandemia.

Según el Consejo Empresario, este cambio refleja que el orden fiscal permitió liberar recursos para obras e infraestructura, aumentando el peso relativo del gasto de capital frente al corriente.

Déficit operativo y financiamiento

A pesar del superávit corriente, el informe estima que 2025 cerró con un déficit operativo cercano al 5%, que habría sido financiado principalmente con ahorros acumulados en años anteriores y, en menor medida, con financiamiento de organismos multilaterales autorizados en el presupuesto.

El desafío hacia adelante

De cara al futuro, la entidad advierte sobre la necesidad de monitorear la evolución de los ingresos y administrar con prudencia el gasto corriente, en un contexto aún frágil.

“El proceso de ordenamiento fiscal iniciado en 2016 debe continuar”, señala el informe, que pone el foco en mejorar la eficiencia del gasto y avanzar gradualmente en la reducción de la carga tributaria, con el objetivo de fortalecer la competitividad del sector privado.

En síntesis, Mendoza muestra avances en disciplina fiscal y reducción del tamaño del Estado, pero enfrenta el desafío de sostener ese equilibrio sin resignar crecimiento ni volver a caer en déficits estructurales.


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