El clásico mendocino, una historia centenaria que vuelve a latir en Primera

Por Cristian Minich | Especial para El Sol

El fútbol mendocino se prepara para vivir, una vez más, un momento histórico. Independiente Rivadavia y Gimnasia y Esgrima volverán a enfrentarse en la máxima categoría del fútbol argentino, algo que no sucedía desde 1982, y por primera vez en el formato actual de la Liga Profesional. No es un partido más. Es la reedición de una rivalidad centenaria construida a lo largo de más de 200 enfrentamientos, atravesada por generaciones y alimentada por una identidad profundamente arraigada en el corazón del Parque General San Martín. Pero también es el inicio de una nueva etapa. Porque ya no se trata solo de participar en Primera, como en los viejos Nacionales, sino de pertenecer.

Al repasar la historia del máximo duelo provincial, muchas veces se asocia su origen a la cercanía de los estadios. Sin embargo, la rivalidad nació mucho antes, incluso antes de que ambos clubes se instalaran en el parque.

El punto de partida se remonta al 13 de julio de 1913. Aquella tarde, en la vieja cancha del Colegio Nacional, el Club Atlético Independiente -que años más tarde adoptaría el nombre de Independiente Rivadavia– y Gimnasia y Esgrima empataron 0 a 0 por la Federación Mendocina. En aquella jornada, Independiente dominó al inicio, pero el conjunto blanquinegro reaccionó en el complemento y hasta tuvo un penal que De Moro estrelló en el travesaño.

Esa misma temporada tuvo un desenlace inolvidable. En enero de 1914, Independiente se consagró campeón nada menos que ante su clásico rival. Aquel equipo, que vestía la camiseta tricolor con finas rayas verdes, bordó y blancas, se impuso 3 a 2 en un partido lleno de dramatismo. Gimnasia ganaba 2 a 1 e Independiente había fallado dos penales, uno de Oliva que dio en el palo y otro de Franco que fue contenido por el arquero Gargaro. Pero el nuevo team no se dio por vencido y logró darlo vuelta gracias a la figura de Mastrantonio, autor del empate y del gol decisivo que significó el primer título de su historia.

En esos años iniciales, Independiente dominó ampliamente las competencias organizadas por las distintas federaciones, aunque Gimnasia fue el único equipo capaz de oponer cierta resistencia.

El Parque como epicentro de una rivalidad histórica

Los Andes, 18 de Julio de 1932. Saludo conjunto en el Stadium de Independiente.

Con la creación de la Liga Mendocina en 1921, el clásico cobró mayor relevancia. Gimnasia fue bicampeón en las primeras ediciones, ambas definidas ante Independiente, en duelos que terminaron con serios incidentes. En ese contexto, el Lobo contaba con figuras como los hermanos González —Vicente, Julio y Carlos—, protagonistas centrales de los primeros capítulos de la rivalidad.

Los tres, luego pasaron a jugar en La Lepra en medio de un conflicto y acusaciones de profesionalismo en tiempos de fútbol amateur. Además, Vicente fue el primer futbolista mendocino en jugar para la Selección argentina y campeón sudamericano en 1916, aunque esa es otra historia digna de contar en otra ocasión.

Si bien la rivalidad no nació en el Parque, sí fue ese escenario el que la incrementó. En 1925, Independiente inauguró su estadio en el Parque del Oeste y allí se disputó el primer clásico en el actual Gargantini, con empate 2 a 2, por los goles de Fossati y Carlos González para la visita y de Figueroa y Portillo para el local. Años más tarde, en 1934, Gimnasia inauguró su cancha y en el primer clásico se despachó con un triunfo 4 a 1. Rodríguez, Carlos González -en dos oportunidades- e Irañeta fueron los artífices de la gesta, mientras que Asenjo dejó su pequeña huella al ser el primer jugador azul en marcar en la cancha de Gimnasia

Con el paso del tiempo y el crecimiento de Gimnasia como institución, el historial comenzó a emparejarse de a poco hasta que el Lobo lo revirtió en los años 50, cuando logró una de las rachas más importantes de la historia: entre 1946 y 1956 perdió solo una vez ante Independiente en 22 partidos. En ese período, además, un joven Víctor Legrotaglie comenzaba a escribir su propia leyenda, marcando incluso en un clásico clave en la lucha por la permanencia en 1956.

Pese a las estadísticas, no todo fue negativo para la Lepra, que en 1956 vio debutar en su primer equipo a Roberto Eulogio López, el Arbolito, quien permaneció en el club hasta 1968 y se fue con el título de máximo goleador de la historia, y también del clásico. El histórico delantero le marcó 16 goles a sus vecinos del parque. En tanto, en la otra vereda, Aceituno y Montes de Oca se erigen como los máximos artilleros de Gimnasia en partidos clásicos con 11 tantos cada uno. 

La Lepra puso primera en el Nacional

Los Andes, 26 de abril de 1982. Gol de Ereros para la victoria de la Lepra en Primera.

El crecimiento del fútbol argentino en los años 60 y 70 abrió una nueva etapa. Con la creación de los Torneos Nacionales en 1967, los equipos del interior comenzaron a competir en Primera División. Independiente fue el primero de los dos en dar ese salto, en 1968, mientras que Gimnasia lo haría en los años siguientes, llegando a disputar nueve campeonatos. El clásico empezaba a proyectarse más allá de Mendoza.

Ese proceso tuvo su pico en 1982. Por primera vez, Independiente Rivadavia y Gimnasia y Esgrima se enfrentaron en la máxima categoría del fútbol argentino. El primer duelo terminó con empate 2 a 2, con goles de Letanú y Videla para el Lobo, y de Ereros y Rodríguez para la Lepra.

Semanas más tarde llegó la revancha. Independiente se impuso 2 a 0 con dos goles de Carlos Ereros, la gran figura de la jornada. Ese triunfo no solo le dio ventaja a los azules en el historial en AFA, sino que también formó parte de una campaña histórica que incluyó una clasificación a cuartos de final tras una recordada goleada ante River.

También, la época de los Nacionales dejó cientos de anécdotas para el recuerdo y hasta situaciones impensadas para nuestros días. Por ejemplo, en tiempos donde representar a Mendoza estaba por encima de cualquier club en particular, nuestro fútbol pudo disfrutar del Víctor vestido de azul y aplaudir las corridas del Gringo Mémoli luciendo la divisa a rayas blancas y negras.

El dolor y la revancha del Lobo: los últimos capítulos del clásico

Santiago Solari marcó el gol del triunfo Mensana en 2022.

En los últimos años, la rivalidad mantuvo su vigencia en distintas categorías, aunque hubo varios baches en el medio. El Torneo del Interior, el Argentino A, la B Nacional (después también Primera Nacional) y hasta la Copa Argentina fueron testigos de una rivalidad que aparece y desaparece, pero que siempre vuelve. Y que ahora busca instalarse durante muchos años en la Liga Profesional. 

Entre los duelos más destacados están los partidos de 2004 y 2007, oportunidades en que la Lepra condenó al Lobo al descenso. A su vez, ya en la Primera B Nacional, Los Azules vencieron 4 a 2 en el Gargantini y 3 a 1 en el Víctor, en los primeros mano a mano en la segunda categoría.

Para los blanquinegros, las alegrías llegaron en su segunda etapa en la ahora Primera Nacional. Fueron tres victorias, todas como local, incluida una en el reducido del torneo de 2022 en el que el Lobo eliminó a la Lepra con gol de Santiago Solari. Por su parte, la última alegría azul fue en febrero de ese mismo año pero en el Malvinas, por la Copa Argentina, cuando se impuso 2 a 0 con goles de Lucas Ambrogio y Matías Quiroga.

Ahora, el destino vuelve a cruzarlos en Primera División. Independiente Rivadavia logró el ascenso en 2023 y Gimnasia lo hizo en 2025. Por primera vez en 44 años, el clásico mendocino se jugará en la élite bajo el formato actual de la Liga Profesional. El escenario será el Bautista Gargantini y, como en cada clásico, la historia y la identidad están en juego. Este domingo, será el inicio de una nueva historia para el clásico, en la etapa más importante de su historia.

El historial siempre juega

Matías Quiroga, autor del segundo gol en el triunfo azul por la Copa Argentina 2022 / copaargentina.org

A lo largo de más de un siglo, Independiente Rivadavia y Gimnasia y Esgrima construyeron una rivalidad marcada por los duelos de estilos y por la paridad. Se trata de 222 enfrentamientos oficiales entre ligas locales, copas y torneos nacionales.

En el total general, la Lepra mantiene una leve ventaja:

  • Independiente Rivadavia: 77 triunfos
  • Gimnasia y Esgrima: 68 victorias
  • Empates: 77

En la Liga Mendocina, Gimnasia tiene supremacía con 59 victorias contra 51 de Independiente, además de 67 empates. En este caso cabe destacar que solo están contabilizados los duelos hasta 1995, cuando se enfrentaban los primeros equipos de ambos clubes.

Sin embargo, en los inicios la historia fue distinta. Entre 1913 y 1921, Independiente dominó ampliamente con 9 triunfos contra apenas 2 de Gimnasia y, además, hubo 4 empates. En tanto, en las copas oficiales -Copa Competencia y de Honor-, el balance vuelve a inclinarse a favor de la Lepra, con 6 victorias frente a 4 del Lobo y 2 igualdades.

Finalmente, en torneos federales Independiente suma 11 éxitos contra 3 de Gimnasia, con 4 empates.

*Cristian Minich, de vasta trayectoria en los medios de comunicación, es periodista de Canal 9 Televida, profesor en la Escuela Superior de Periodismo Deportivo de Mendoza e historiador de fútbol.

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