
En el mapa turístico de Argentina todavía quedan experiencias poco convencionales, y una de las más llamativas se encuentra en el sur de Mendoza. Allí, el Volcán Malacara propone algo inusual: no se lo observa desde afuera, se lo recorre por dentro.
Ubicado a unos 42 kilómetros de Malargüe, el acceso combina la Ruta Nacional 40 con caminos provinciales de ripio, en un trayecto que ya anticipa el cambio de paisaje. La zona forma parte de un corredor natural donde también destacan la Laguna Llancanelo y la La Payunia, dos destinos que potencian cualquier recorrido por el sur mendocino.

El Malacara no es un volcán tradicional. Su atractivo radica en una geografía erosionada por el tiempo y moldeada por antiguas erupciones, que dio origen a un laberinto de cañones, chimeneas naturales y paredes de tonos rojizos, grises y verdosos. El resultado es un paisaje que rompe con lo habitual y remite a escenarios casi extraterrestres.
La visita se realiza mediante trekking guiado, condición obligatoria para preservar el entorno. El circuito permite internarse en el volcán y avanzar entre cárcavas, socavones y estrechos pasadizos que revelan, a cada paso, la historia geológica del lugar.

La travesía dura alrededor de tres horas y tiene una dificultad media. Hay ascensos exigentes, escaleras metálicas y sectores donde el terreno obliga a extremar la atención, por lo que no es una caminata contemplativa sino una experiencia activa. A cambio, ofrece postales únicas: desde los puntos más altos se pueden observar la cordillera, la estepa patagónica e incluso la antena de la Agencia Espacial Europea.
Los miradores naturales funcionan como pausas estratégicas dentro del recorrido. Desde allí, la inmensidad del paisaje mendocino se vuelve protagonista y permite dimensionar la magnitud de un entorno poco intervenido.

Lejos de los circuitos más tradicionales, el Malacara se consolida como una propuesta diferente: una combinación de aventura, ciencia y naturaleza que transforma una simple excursión en una experiencia difícil de comparar dentro de la oferta turística de Mendoza.




