

La alianza que en un principio le otorgó gobernabilidad al presidente Javier Milei durante su primer tramo de mandato comenzó a exhibir grietas que parecen, a esta altura, definitivas.
Hoy, luego de tomar distancia del mandatario, el ex presidente Mauricio Macri comenzó a cuestionar las formas, la ética y la capacidad de gestión del círculo íntimo del jefe de Estado.
El cruce entre el diputado Cristian Ritondo y el jefe de Gabinete Manuel Adorni por el uso de recursos públicos no hizo más que profundizar esa división, lo que no es un hecho menor teniendo en cuenta que el referente del PRO incluso llegó a aparecer en una foto junto a los máximos referentes de LLA con un buzo violeta.
Por su parte, Macri, con la frialdad que lo caracteriza, considera que el “fenómeno Milei” entró en una fase de desgaste frente a la aparición de errores no forzados que, en su círculo íntimo, sostiene que empieza a drenar el capital político de la derecha argentina.
En este escenario aparece la figura de la vicepresidenta Victoria Villarruel. Tal como pudo chequear Diario Mendoza Today, existieron comunicaciones hace unos meses con gente del entorno de Macri.
Si bien durante un tiempo ese nexo se enfrió, hoy parece que vuelve a surgir la idea de armar un frente conjunto de cara al 2027. Según supo este medio, se trata del armado de un frente republicano y conservador que podría tener diversas figuras de la derecha que no se encuentran representadas bajo el ala de los hermanos Milei.
Lo que buscaría este armado, en el que podrían confluir otras figuras de renombre como la ex canciller Diana Mondino, es restarle base electoral a La Libertad Avanza, algo que dentro del partido miran con preocupación.
En la mesa chica del Gobierno Nacional sostienen que este movimiento de parte del partido amarillo no solo complicará la reelección de Milei, sino que eventualmente ayudaría al gobernador bonaerense Axel Kicillof en su aspiración por llegar a la Casa Rosada.
Si bien desde el PRO, tanto en público como en privado, sostienen que van a seguir apoyando las reformas que consideran necesarias, una ruptura que se avizora inminente sugiere que dejará de funcionar como un asegurador para la gobernabilidad de Milei.
La disputa entre Ritondo y Adorni además deja entrever otra parte de la estrategia que comenzó a trazar Macri y que tiene que ver con estar lo suficientemente lejos para no quemarse pero también lo suficientemente cerca para no helarse.
Es decir, la idea es no quedar pegado a los escándalos que pueda acarrear el Gobierno de Milei pero no distanciarse demasiado para no parecer una oposición kirchnerista y poder mantener contacto con puntuales funcionarios, como es el caso de Villarruel, con quienes podría llegar a armar un frente de cara a las próximas elecciones presidenciales.
La elección de la figura de la presidenta del Senado no parece casual, ya que la imagen de serenidad, junto a la estructura territorial del PRO y de otros referentes de derecha, conformaría un bloque capaz de quedarse con los votos de aquellas personas que apoyan las reformas del Gobierno pero rechazan el caos.
En tal contexto, se abre un nuevo frente de disputas cuya interna hasta ahora permanecía puertas adentro. Se trata de una amenaza electoral para el Gobierno de Milei que enfrenta a dos modelos de cambio diferentes.
Ya no es una cuestión de cambio o continuidad, sino de ver quién puede quedarse a la cabeza de la transformación en un contexto de un divorcio político que muchos ya dan por hecho y que mantendrá una dura pulseada para saber quién se quedará con la custodia electoral de los votantes.




