la medida clave del caso

La investigación por el violento asalto que sufrieron durante la madrugada de este miércoles una mujer policía y un empleado de seguridad privada en las canchas del Club Municipal de Godoy Cruz avanzó durante la jornada con nuevas medidas, aunque el principal objetivo de los pesquisas continuaba sin resultados: la pistola reglamentaria robada a la uniformada no fue recuperada.

La sustracción del arma provista, una 9 milímetros marca Taurus, generó preocupación dentro de la fuerza, tanto por el riesgo que implica que continúe en manos de delincuentes como por el nivel de violencia con el que actuaron los asaltantes durante el ataque.

Una mujer policía y un empleado de seguridad privada fueron víctimas de un violento asalto durante la madrugada de este miércoles mientras custodiaban las canchas del Club Municipal de Godoy Cruz. Dos delincuentes armados los sorprendieron, los redujeron con amenazas, les…


Fuentes del caso señalaron a El Sol que los investigadores trabajaron durante toda la jornada intentando reconstruir los movimientos de los sospechosos y también realizando allanamientos. Sin embargo, una de las principales dificultades fue que en el sector donde ocurrió el hecho no se detectaron cámaras de seguridad que permitieran seguir el recorrido de los delincuentes antes o después del asalto.

Ante esa situación, la pesquisa, que quedó en manos del fiscal de Robos y Hurtos Daniel Sánchez Giol, se concentró en la búsqueda de testigos que pudieran aportar datos y en la recolección de evidencias para fortalecer la causa.

Uno de los elementos considerados de mayor importancia es que tanto la auxiliar Gisel Macarena Ríos, de 29 años, como el vigilador Ulises Ariel Pacheco, de 20, se encontraban en condiciones de reconocer a los autores del ataque, ya que permanecieron varios minutos frente a ellos mientras eran amenazados, golpeados, quemados con agua hirviendo y maniatados.

Los detenidos fueron identificados como Maximiliano Gustavo Hartmann, de 28 años, y Matías Emanuel Irulegui, de 40, quienes iban a ser acusados por robo agravado.

Los elementos recuperados casi una hora después del asalto perpetrado en el Club Municipal.

De acuerdo con la información incorporada a la instrucción, Hartmann registraba un antecedente por robo simple. Por su parte, Irulegui cuenta con un prontuario más extenso, con causas por robos, amenazas, tenencia ilegal de arma de fuego y hurto. Además, en el pasado fue investigado en un expediente por homicidio.

Mientras el Ministerio Público avanzaba con las medidas procesales sobre ambos sospechosos, los investigadores mantenían como prioridad la localización de la pistola Taurus sustraída a la uniformada.

Aunque durante las primeras medidas fueron recuperados el teléfono celular de la policía, prendas de la fuerza, una mochila y otros efectos personales, el arma no estaba, lo que mantiene en alerta a las autoridades.

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