

Roberto Suarez
Por la relación que tuve con Jorge Sosa, me permitió hacerme amigo del otro Sosa el Pocho, con quien llevamos casi 50 años de compartir momentos alegres y duros de la vida. En ese entonces me produjo una gran satisfacción haber conocido a los que llamaban los “Tres Mosqueteros”, Jorge Sosa, Pocho Sosa y Damián Sanchez, ese trio se transformó en las nuevas voces y poetas del cancionero cuyano.
Carlos Sosa, nació y se crio en la Ciudad de Mendoza. Fue el 17 de Julio de 1943. No había antecedentes en su familia relacionados con el arte, salvo su padre, que según Sosa, era guitarrero y no guitarrista.
Poco antes de cumplir diecisiete años enferma de hepatitis por lo que lo mantiene en cama por un periodo de reposo de más cuarenta días. Durante este periodo de recuperación sus padres le regalaron una guitarra con la que empieza a formar acordes.
Sus primeras enseñanzas con la guitarra fueron zambas, cuecas y gatos, de intérpretes como Atahualpa Yupanqui. Antes de dedicarse completamente a la música trabajaba como bancario.
Entre los años 1960 y 1965 integra varios grupos vocales como Los Picunches, Los Huarpeños y Cuarteto vocal Huanta, en donde interpretaban canciones de Los Fronterizos.
En el año 1970, viaja a Buenos Aires y graba un disco simple en la compañía Phillips, y registra los temas “Teresa, la niña” y “Cuando me ves así”; con arreglos de Damián Sánchez, presentándose en distintos lugares y Teatros de Buenos Aires, municipalidades, radio y televisión.
En el año 1974, funda Canto Trío junto a Gerardo Poblet y Beto Quiroga. Realizan numerosas presentaciones organizadas por Direcciones de Cultura de diferentes Municipalidades de Mendoza y visita casi todo el país, finalizando en el festival de Cosquín de 1980, donde Canto Trío obtiene el premio Jurado técnico con el tema “Destituyo las rosas” compuesto por Damián Sánchez y Elena Siró.
En el año 1982, después de dejar su puesto en el banco; comienza su carrera como solista. Hacia agosto de ese mismo año, es invitado a participar de una gira por veintidós estados de Estados Unidos, presentándose en ochenta universidades americanas, la gira duró cuatro meses finalizando en el Salón Dorado de la ONU. También realizó giras por Canadá, Uruguay, Chile, España, etc.

Sosa ha grabado un total de quince discos propios y ha participado como invitado en numerosas grabaciones de cantores mendocinos y de reconocimiento nacional e internacional, entre ellos se destaca su participación como invitado de Mercedes Sosa en el álbum Corazón Libre editado en Alemania en el año 2005, en el que graba “Tonada de Otoño”.
En el año 2011 el Intendente de la Ciudad de Mendoza le entrega la mención de “Ciudadano Ilustre” por su valiosa contribución a la cultura popular desde su vasta y destacada actuación en el ámbito de la música y la canción.
El 17 de julio de 2013, la Cámara de Diputados de la Provincia de Mendoza realiza un reconocimiento a Carlos “Pocho” Sosa por 50 años de trayectoria en la música, que lo han convertido en uno de los grandes hacedores de la cultura popular mendocina. Ese mismo año fue pintado un mural con su imagen en el departamento de Godoy Cruz – Mendoza en conmemoración de sus cincuenta años con la música.
En el año 2014, es distinguido con el título honorífico de “Embajador Cultural de Mendoza”, reconocimiento que fue entregado por el Gobernador de la Provincia.

Siempre a Pocho le gustado contar parte de su exitosa vida artística:
“A los 18 años me encontré con un gran hermano de la vida que era Gerardo Poblet, con quien habíamos ido juntos a la primaria. Él ya era un adelantado en la música. Yo a esa altura ya tenía una especie de amor por el folclore. Integraba un grupo que se llamaba Los Picunches en el cual cantábamos temas de Los Fronterizos. Y luego, con Gerardo formamos Los Huarpeños. Ese grupo estaba integrado por Carlos Perlino, “Quito” Lima, Gerardo Poblet y yo. Era una formación muy bien armada.
“ Tocar la guitarra, no era sólo un divertimento. Era un gusto. Yo trabajaba desde los 16 años además. Originalmente mi padre me había hecho entrar como administrativo en el Seguro Agrícola. No tenía perfil de artista en ese momento, dice Pocho.2 La verdad es que lo que me atraía era generar mi propio dinero.
Pensaba en estudiar abogacía. Pero no comencé, siempre seguí trabajando. Primero con mi padre, que era director de Parques y Bosques. De ahí pasé a trabajar en el Banco de Previsión Social pero seguíamos tocando bastante. Cada vez estábamos más preparados y trabajábamos para seguir evolucionando.
Como un hito en su vida, dice: Me hice amigo de “Pepete” Berti, que era el guitarrista de Mercedes Sosa y él me llevó a vivir a Buenos Aires. De todas maneras yo seguía trabajando en el banco, me habían transferido al Banco de Mendoza en Buenos Aires. Estuve dos años allá. Pasé por la radio, la televisión y muchos otros lugares. Pero allá me volví asmático y tuve que regresar a Mendoza. Además, extrañaba mucho estar acá”. Y, agrega, volví en 1973 y con mi amigo Gerardo Poblet y Beto Quiroga, un compañero de trabajo, formamos Canto Trío. En 1980 recibimos un premio en Cosquín. Fuimos tapa de diario Los Andes. La música seguía siendo un hobby pero internamente yo quería ser artista y, sobre todo, llegar a vivir de la música.
Y cuenta cómo llegó a solista: “Fue en 1982 y empecé cantando tangos. En esa época me llamaron de la gerencia del banco y me dijeron que eligiera entre el banco y la música y obviamente me quedé con la música. La verdad es que fue con mucha suerte. Al poco tiempo armé un café concert que fue el más conocido de Mendoza. Al principio hacíamos un show con Jorge Sosa y después sumamos a Héctor Fernández Leal.
Al hablar de Jorge, el otro Sosa ilustre, cuenta el Pocho lo de Otoño en Mendoza: “Un gran regalo. Tuve la suerte de estar en un asado cuando la presentaron y me impactó desde el principio. Más su letra que su música. Empezamos a cantarla cerca de 1975 y no paramos más. La gente pedía el tema y sigue ocurriendo. Nunca más pude bajarme de un escenario sin cantar ese tema. Otra canción que siempre me piden es “Yolanda”.
El dúo con Jorge fue uno de los éxitos más rotundos de la vida cultural de Mendoza.

Pero para este Sosa es un timbre de honor su relación con la más grande Mercedes Sosa:
“La conocí en la década del ‘70 y siempre le tuve un gran respeto. Comenzamos a tener una gran relación a partir de 1994. Un día fui a saludarla al viejo Hotel Plaza antes de una presentación y me pidió que ese día cantáramos juntos el “Otoño en Mendoza”.
Cuando te decía que cantaras con ella, había que cantar (risas). A la noche fui al teatro griego Frank Romero Day y la cantamos. Me presentó como un gran cantor mendocino. Estaba lleno de gente, más de 25.000 personas. Me temblaba todo.
“Lo ese recital fue en 1994 y después nos seguimos viendo, siempre con gran amistad. En 2005 me llamó por teléfono y me pidió que grabara el tema con ella para un disco que estaba preparando para un sello de Alemania. El disco salía a nivel mundial. Yo le pregunté si me estaba hablando en serio (risas)… y era en serio. Después de eso me llevó a doce actuaciones al teatro Ópera a hacer el tema. Estaban además Charly García, Víctor Heredia, León Gieco, Julia Zenco y muchos más. Todos subían a hacer un par de temas y yo también, claro.

Lucio Albirosa es un poeta, escritor, gestor cultural argentino, le dedico a Pocho esta canción:
CANTO A POCHO SOSA
Por las hileras del tiempo
el Pocho sigue entonando,
un concierto de uvas nuevas
que en Mendoza va paladeando.
En copa y vida los duendes
con guitarra van acompañando
entre mil cuecas y tonadas,
la alegría ya va despertando,
borrando a soplos la muerte
que el cantor va desdibujando.
Un lagar de sueños renace
en el néctar de la canción
y Pocho Sosa va cantando
sus varietales del corazón.
Cultiva parrales de aplausos
de su amada tierra mendocina
va regada de poesía y vinos:
esencia cuyana tan divina.
Descorchando nuestro canto
todas las penas olvidamos
y cantando Pocho, cumpita,
bailan todos los cuyanos.




