La trastienda: la visita de Jorge Triaca a Mendoza expuso la interna en el PRO en medio de alianzas con LLA

El arribo del ex ministro de Trabajo de Mauricio Macri, Jorge Triaca, a Mendoza, que fue parte de un contexto marcado por la Ley de Modernización Laboral, tiene un complemento acaso más relevante en lo referente a la reconfiguración del PRO en un mapa electoral que marca indudablemente la hegemonía del presidente Javier Milei.

En un momento en el que el oficialismo nacional busca adherir otras identidades partidarias, tal es el caso del Frente Cambia Mendoza con quien se alió, la llegada del ex funcionario exhibió una serie de contradicciones que hoy pican en punta dentro del partido amarillo en territorio provincial.

Triaca llegó para hablar de leyes, pero terminó exponiendo la interna de una fuerza que oscila entre la integración al proyecto libertario o la resistencia identitaria frente al radicalismo local, en un contexto donde ya se dieron fugas hacia el oficialismo.

La diversidad de la que se jacta el Pro en Mendoza no es más que un síntoma de crisis, donde la pertenencia al partido y las lealtades son cuestiones que puertas adentro se observan, leen y analizan con la mayor rigurosidad posible.



La conducción de Gabriel Pradines al frente del partido creado por el ex presidente Macri intenta mantener su independencia frente al gobernador Alfredo Cornejo, con quien, consideran, es imposible aliarse.

Es un sector que nunca descartó unirse a La Libertad Avanza, pero que puertas adentro admiten que para que ello ocurra debería romperse el lazo que une al radicalismo provincial con el partido violeta.

Pero hay otro sector de la política provincial que supo pertenecer al PRO que ya no ve en ese sello un refugio útil. Tal es el caso de la vicegobernadora Hebe Casado que decidió desafiliarse luego de que el partido perdiera, según su punto de vista, la capacidad de transformación que hoy encarnan los libertarios.

El vaciamiento dejado por Casado en una interna fuerte que la tuvo como protagonista junto a Pradines en la batalla por la conducción del PRO obligó a otros cuadros a apostar al pragmatismo para sobrevivir, como es el caso del intendente de Luján de Cuyo Esteban Allasino, que arrasó en las últimas elecciones municipales en un acuerdo con el cornejismo y el mileismo.

La realidad es que la independencia es un lujo que los municipios no pueden costear cuando el financiamiento y la gobernabilidad dependen en gran medida de las relaciones con la Casa de Gobierno y la Casa Rosada.

Allasino lo entendió y decidió alinearse con Cornejo, pese a la resistencia del PRO, con una eficiencia indiscutible y sin romper la lealtad interna dentro del partido que dirige Pradines.

El discurso de Triaca no hizo más que legitimar esta ambivalencia, ya que al defenderla reforma laboral tendió un puente para que los cuadros más relevantes del PRO puedan acercarse al Gobierno Nacional sin sentir que están bajo el ala del cornejismo.

Hoy la estrategia de Triaca parece estar relacionada con la utilización de la agenda reformista de Milei con el fin de unificar un sector de la política que en Mendoza parece haberse roto hace ya varios años.

Sin embargo, hoy el PRO intenta volver a ser un partido representativo por sí mismo en medio de rupturas y pragmatismos que hacen dudar de su solidez buscando un lugar para inmiscuirse entre el radicalismo y el liberalismo.




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