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Una violenta entradera en Dorrego y la señal de un iPhone que llevó a la captura de dos chilenos

La tranquilidad de una casa de Dorrego se quebró durante la tarde del sábado cuando dos delincuentes ingresaron para cometer una entradera y sorprendieron a una mujer que se encontraba descansando junto a su madre y su hija. Uno de los asaltantes llevaba un arma de fuego. Las tres fueron amenazadas, reducidas y finalmente atadas con una soga antes de que los ladrones comenzaran a recorrer la propiedad en busca de objetos de valor.

El hecho ocurrió a las 18.25 en calle Elpidio González, en Guaymallén. La víctima principal, de 54 años, se encontraba en una de las habitaciones cuando fue sorprendida por los sujetos. Los delincuentes le exigieron dinero y, en cuestión de segundos, también redujeron a su madre, de 83 años, y a su hija, de 20.

Las tres mujeres fueron llevadas hacia una habitación y quedaron atadas de pies y manos. En ese momento, la vivienda quedó bajo el control de los asaltantes, que comenzaron a apoderarse de distintos elementos.

La situación fue descubierta por el hijo de la dueña de casa, quien llegó al domicilio y encontró a las mujeres reducidas. Fue entonces cuando dio aviso al 911 y comenzó el despliegue policial.

Los delincuentes habían escapado con un importante botín. Entre los elementos denunciados como sustraídos había una billetera con tarjetas y documentación, dos computadoras Lenovo, una tablet iPad, una tablet Samsung negra, un televisor Smart Samsung de 70 pulgadas, un teléfono iPhone 15 Pro gris, un celular Nubia negro y varias joyas cuyo valor fue estimado por las víctimas en unos 10.000 dólares.

Pero además se habían llevado un vehículo Chevrolet Onix gris, que presentaba una abolladura en uno de sus laterales y un rayón.

La tonada que quedó en la memoria

Desde los primeros minutos de la pesquisa, los pesquisas de la Unidad Investigativa Departamental (UID) y de la División Robos y Hurtos de Investigaciones trabajaron un dato que podía resultar determinante: las víctimas habían escuchado hablar a los delincuentes y advirtieron que tenían tonada chilena.

Ese detalle fue incorporado mientras comenzaban a reconstruir los movimientos de los asaltantes y a buscar pistas que permitieran establecer hacia dónde habían escapado.

La investigación tomó impulso a partir de uno de los elementos robados: el iPhone 15 Pro. El teléfono comenzó a emitir una señal que permitió establecer una zona en la que podía encontrarse. Siguieron esa pista y el recorrido terminó trasladando la pesquisa desde Guaymallén hacia Maipú.

La señal del dispositivo resultó fundamental para ubicar a los sospechosos. Con ese dato, los efectivos de Robos y Hurtos avanzaron sobre la zona y terminaron localizando a dos hombres que quedaron bajo sospecha de haber participado de la entradera.

Dos chilenos, bajo la lupa

Los detenidos fueron identificados como Ignacio Camilo Valenzuela Moya, de 38 años, de nacionalidad chilena, y Jonathan Alberto Angulo Figueró, de 37 años, también chileno.

De acuerdo con la información a la que accedió El Sol, Valenzuela Moya estaba viviendo en un domicilio de calle San Luis, en las inmediaciones del lugar donde finalmente fue aprehendido Angulo Figueró, en tanto, registra domicilio en calle Sañartú, en Santiago de Chile.

La investigación estableció además que ambos habrían tenido distintos roles durante el robo. Valenzuela Moya aparece señalado como el autor y conductor, mientras que Angulo Figueró habría actuado como autor y acompañante del vehículo que habían sustraído.

La coincidencia entre las características aportadas por las víctimas, la nacionalidad de los sospechosos y, principalmente, la ubicación obtenida a partir de la señal del teléfono permitió a los investigadores avanzar hasta las capturas.

Durante el procedimiento se logró recuperar prácticamente la totalidad de los elementos denunciados como robados. El único objeto que no pudo ser recuperado fue el iPad.

¿Vivían en Mendoza o llegaron a robar?

Después de las detenciones, la investigación abrió una segunda línea que intentaban determinar los efectivos de Investigaciones y también en el Ministerio Público: desde cuándo estaban los dos hombres en Mendoza.

El dato no es menor para los pesquisas. Uno de los sospechosos registra domicilio en Santiago de Chile, mientras que el otro había fijado un domicilio en Mendoza, en una zona próxima al lugar donde fue capturado.

Por eso, procuraban establecer si ambos llevaban tiempo radicados en la provincia, si mantenían contactos o lugares de alojamiento estables y si existen otros hechos delictivos que puedan vincularlos.

Otra de las hipótesis que se busca confirmar es si los hombres llegaron a Mendoza con el objetivo de cometer robos y luego regresar a Chile, o si ya se encontraban instalados en la provincia desde hacía un tiempo.

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