Sólo 7 provincias lograron mantenerse con superávit… y Mendoza no es una de ellas

El panorama fiscal de las provincias argentinas sufrió un marcado retroceso durante el último año, revirtiendo el superávit del 1,1% alcanzado en 2024. De acuerdo con el relevamiento dirigido por el economista Alejandro Pegoraro, el gasto público creció un 9% frente a una débil subida de ingresos del 3%, impulsado principalmente por la expansión del gasto salarial —tras el atraso del año previo— y la inversión en capital en un contexto de elecciones legislativas. Este desequilibrio forzó a la mayoría de las jurisdicciones a cerrar el 2025 con sus cuentas en rojo.

En el detalle por provincias, solo siete distritos lograron mantenerse a flote con superávit: Córdoba, Formosa, Jujuy, Neuquén, San Juan, Santiago del Estero y Tucumán. En la vereda opuesta, la situación más crítica se observa en Tierra del Fuego, con un déficit del 16,4% sobre sus ingresos, seguida por Santa Cruz (12,9%), Chubut (8%) y Chaco (7,3%). Incluso distritos de gran peso como Buenos Aires y Mendoza proyectan desequilibrios que superan el 5%, evidenciando una fragilidad estructural que se extiende por casi todo el territorio nacional.

A la presión del gasto se suma la caída real de la recaudación nacional, que impacta directamente en el flujo de fondos automáticos por coparticipación. Según el Iaraf, las transferencias desde Nación retrocedieron un 6,4% en términos reales durante el primer trimestre de 2026, afectadas por la menor performance de impuestos clave como el IVA y Ganancias. Ante esta asfixia financiera, algunas provincias como Santa Fe y Entre Ríos recurrieron al mercado internacional para refinanciar deudas, buscando aliviar la carga de intereses de corto plazo.

Como respuesta de emergencia, el Ministerio de Economía de la Nación activó una línea de adelantos financieros para asistir a doce provincias, entre ellas Chaco, Misiones y Salta. Estos préstamos, que devengan una tasa del 15% anual, están destinados a cubrir gastos urgentes y se cancelarán mediante retenciones directas de la coparticipación. Este mecanismo de auxilio estatal funciona como un respirador artificial para las finanzas del interior, mientras los gobernadores intentan readecuar sus presupuestos a un escenario de escasez prolongada.






Artículos Relacionados

Volver al botón superior