Se agudiza la falta de profesionales médicos en Mendoza: los datos que preocupan y reflejan la crisis sanitaria

Desde la Fundación Salud Inclusiva, sostienen que el abandono y el destrato en las zonas más alejadas del Gran Mendoza es cada vez más notorio.

Quienes viven en las zonas más alejadas del Gran Mendoza, a diario deben sortear una serie de obstáculos que muchas veces los vecinos de la capital o de regiones más céntricas desconocen por completo.

Lamentablemente, las desigualdades en lo que refiere al acceso a la salud son muy notorias en distintos puntos de la provincia, y así lo reflejó Pablo Ferrari, presidente de la Fundación Salud Inclusiva y también candidato a diputado provincial por el tercer distrito de la fórmula que encabeza Omar Parisi.

Conocedor de la realidad sanitaria provincial, y de los trastornos que diariamente complican a miles de mendocinos, Ferrari desde hace tiempo empezó a recorrer diferentes instituciones sanitarias, “más que nada las que están en los departamentos de Godoy Cruz, Luján de Cuyo y el Valle de Uco”.

“Los venimos recorriendo y observamos en todos lados diferentes falencias, sobre todo en la falta de profesionales, especialidades y horarios restringidos”, dijo en diálogo con News Online.

Inclusive, recordó que durante una de sus visitas al centro de Salud de Las Compuertas, que se inauguró hace pocos años atrás, “tienen consultorio y faltan profesionales, la gente de ahí tiene que trasladarse hacia el centro de Luján para poder hacerse atender”, lo que muestra a las claras la desigualdades.

Días atrás, el joven concurrió al Centro de Salud N° 147-El Cepillo en San Carlos, y explicó: “Es una zona rural con bastante dispersión geográfica, por lo que los agentes sanitarios son fundamentales”.

Sin embargo, a estos profesionales no les queda otra que “poner su vehículo y de su sueldo sacar plata para pagar el combustible”, ya que la falta de transporte público en la zona los complica en demasía.

“En Malargüe, el año pasado ocurría lo mismo, con el agravante que ellos en zona recorren al año 46 mil kilómetros,  y todo poniéndolo de su bolsillo”, sumó el aspirante a una banca en la Legislatura.

También reveló una situación sumamente penosa en Luján de Cuyo. “En Agrelo, el centro de salud que funciona en lo que era la ex colonia de la Dinaf, no tiene ni agua. Está totalmente abandonado, y como alrededor hay un asentamiento de unas 20 familias, no hay red de agua, le cargan con una cisterna”, dijo.

Y comentó que “muchas veces buscan no llevar agua, porque a esa agua la termina consumiendo la gente del asentamiento, entonces les cortan los servicios básicos para que se vayan, lo que obviamente dificulta al centro de salud”.

Y si bien como se dijo anteriormente las falencias son más notorias en las zonas más alejadas, en parte de Godoy Cruz también se observa el abandono del Estado.

“En el centro de salud del barrio La Gloria tenían tres pediatras, se jubilaron dos, no nombraron a nadie y el que queda está por jubilarse”, dijo el joven y remarcó: “Mientras la provincia se jacta de tener un superávit fiscal, hay que decir que es a costa del déficit social”.

“La plata que ellos muestran, ha sido a costa de desordenarle la vida a los mendocinos”, añadió el profesional.

En otro pasaje de la charla, se refirió a otra problemática a la que las autoridades parecen no encontrarle la vuelta.

Comentó que hay especialidades, “como pediatría o medicina de familia”, en la que “cada vez hay menos profesionales”.

De hecho, sostuvo que “cada año que se llama a concurso de residencia, quedan muchísimas plazas por cubrir”.

Ferrari, también docente en la carrera de Ciencias Médicas, considera que esto se debe a los magros sueldos que perciben los galenos que deciden incursionar en esas áreas.

El joven, que a diario está en contacto con cientos de chicos que sueñan con ser médicos, comenta que los futuros profesionales se inclinan por “especialidades en las que suelen haber pocos cupos pero que son muy rentables, como por ejemplo oftalmología”, mientras que “las que son esenciales quedan con muchos cupos vacantes”.

Por eso, según su parecer, a esos especialistas “hay que empezar a remunerarlos de otra forma”.

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