Poder sin cargos: el plan de Pichetto para liderar la política detrás del peronismo

Nicolás Sanz

Mientras todo el arco político pone la lupa en las elecciones del 2027 con el fin de postularse a diversos cargos, el diputado Miguel Ángel Pichetto comenzó a trazar una estrategia de poder que va más allá de puestos políticos protagónicos.

Tal como viene señalando Diario Mendoza Today, hace un tiempo que el histórico dirigente peronista busca la construcción de un espacio unificado, que esté por encima de las aspiraciones personales buscando fomentar el armado de un movimiento sólido peronista en el que confluyan las distintas corrientes.

Algo de eso pudo verse hace unos meses cuando tomó la decisión de reunirse con la ex presidenta Cristina Kirchner, con quien se mantuvo alejado por casi una década, con el fin de poner sobre la mesa el futuro de un bloque sólido.

Para ello comenzó además a caminar por terreno bonaerense, donde mantiene reuniones, la mayoría en gran reserva, con personajes del kirchnerismo, el kicillofismo y hasta del Frente Renovador que responde a Sergio Massa.



La premisa de Pichetto es clara. No importan los cargos políticos si detrás de ellos hay un vacío de poder, por eso la postura del presidente del bloque Encuentro Republicano Federal en la Cámara baja es altamente llamativa.

Entiende que a pesar de no buscar un cargo ejecutivo de relevancia, la construcción del poder real se hace por fuera de los puestos políticos. Unificar a los distintos sectores del peronismo, en todo caso, le permitiría ser el jefe virtual de una masa política bastante importante.

Para tal objetivo mantuvo reuniones con el intendente del partido bonaerense de Avellaneda, Jorge Ferraresi, un hombre del riñón del gobernador Axel Kicillof y uno de los que tiene mayor posibilidad de ser candidato para sucederlo en el 2027.

El encuentro entre ambos no es casual. Ferraresi es un hombre con gran peso político en terreno bonaerense, sobre todo en la Tercera Sección Electoral. Un dirigente peronista con buena relación y contacto con varios intendentes del conurbano.

Asimismo, es el armador de Kicillof a quien busca impulsar como candidato a presidente para el 2027. No es casual que lo acompañe como virtual mano derecha a una serie de eventos políticos, incluso muchos de ellos que nada tienen que ver con Avellaneda.

Este es un dato sobre Pichetto que no se puede dejar pasar, al igual que su reunión con Cristina Kirchner, pero el tejido de una alianza amplia va más allá al encontrarse con figuras de la talla de Nicolas Massot y Emilio Monzó, que políticamente hoy son aliados.

Tampoco el hecho de que hoy mantiene conversaciones con ex libertarios, como el caso de Carlos Kikuchi, o peronistas tradicionales como Guillermo Moreno. Todo es estrategia política.

Con todos busca asumir la casi imposible tarea de encontrar puntos en común para lanzar un espacio más bien de centro con la vista puesta en la industria nacional y el orden de las cuentas públicas, un tema que trajo el presidente Javier Milei y que parece que vino para quedarse.

En todo caso, en el imaginario idílico de Pichetto, el armado de este espacio tan amplio le daría el poder y control político suficiente para comandar los destinos del país (y sobre todo de la provincia de Buenos Aires) sin necesidad de apostar a un cargo ejecutivo de alta relevancia.

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