Nueve economías regionales entraron en crisis por la caída del consumo y el atraso cambiario: el vino, en rojo

El monitor de las economías regionales de Argentina registró un notable deterioro en su última edición, alcanzando el nivel más crítico en lo que va del año.

Según el semáforo elaborado por CONINAGRO, la recuperación productiva posterior a la sequía no fue suficiente para estabilizar al sector, ya que el aumento de la oferta se enfrentó a un contexto económico adverso. David Miazzo, economista y consultor de la entidad, detalló que “en esta edición, nueve actividades están en rojo, el número más alto en lo que va del año”, afectando a producciones clave como la yerba mate, el vino, la leche y las hortalizas.

El diagnóstico institucional identificó un desfasaje entre el volumen de producción y la capacidad de compra de la gente. Al respecto, Miazzo explicó que el principal obstáculo para los productores primarios radicó en la falta de tracción de la demanda local, señalando que “el denominador común de los que están en rojo es que tuvieron buenos niveles de producción tras salir de la sequía, pero se encontraron con un mercado interno muy débil”. Esta situación impidió que los precios percibidos por los agricultores lograran cubrir los costos operativos crecientes.



La evolución de los ingresos familiares se convirtió en una variable determinante para la parálisis del sector agroindustrial. El especialista observó que el proceso inflacionario volvió a erosionar el poder adquisitivo, lo que truncó las expectativas de mejora en las ventas que se proyectaban meses atrás. Al respecto, el economista advirtió que “desde septiembre u octubre, el salario empezó a rezagarse nuevamente respecto a la inflación”, tendencia que, según su análisis, cortó de raíz la recuperación necesaria para sostener la rentabilidad regional.

Para que el panorama productivo logre una recomposición genuina, los expertos consideraron indispensable una desaceleración más profunda del índice de precios al consumidor. El informe sugirió que la reactivación dependerá de una mejora real en la capacidad de gasto de los consumidores, la cual solo se produciría bajo condiciones macroeconómicas más estables.

“Creemos que la situación recién se va a revertir cuando la inflación perfore el 2% mensual de manera estable”, sostuvo Miazzo durante una entrevista con El Diario de San Rafael, indicando que este es el umbral necesario para que los salarios logren superar a los precios.

Finalmente, el análisis de CONINAGRO planteó que la competitividad externa también se encuentra comprometida por un escenario de moneda local apreciada que parece ser estructural. Miazzo analizó que el ingreso de divisas por inversiones financieras y proyectos mineros mantuvo el valor de la moneda en niveles que no favorecen a las exportaciones regionales.

“Efectivamente tenemos un tipo de cambio real bajo en términos históricos, lo que afecta la competitividad de las exportaciones”, concluyó el consultor, describiendo un panorama donde ni el canal interno ni el externo logran impulsar la actividad agropecuaria.


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