
La relación entre el presidente Javier Milei y el ex mandatario Mauricio Macri se exhibe cada vez más nítidamente rota en medio de disputas sobre quién debería liderar el cambio en Argentina.
El “Manifiesto Próximo Paso” presentado el domingo pasado por el PRO terminó de darle forma a una declaración de independencia que busca capitalizar el malestar social derivado del ajuste económico del Gobierno Nacional.
De esta forma marcó una profunda diferencia entre el “cambio ideal” que pregona Macri de la “ejecución defectuosa” que el expresidente le atribuye a la gestión de La Libertad Avanza.
Se trata de un distanciamiento que en el fondo tiene otros elementos, ya que uno de los puntos más relevantes en la pelea entre el ex presidente y el actual es que Milei se negó a ceder lugares de poder para gente del PRO echando por tierra aspiraciones del fundador del partido amarillo.
Es por ello que ahora Macri, desde hace unos meses, comenzó a tomar protagonismo nuevamente, a lanzar la voz y a hacer declaraciones rimbombantes en su apuesta de arrebatarle la presidencia a Milei.
En tal sentido, la estrategia del líder del partido republicano se basa en mostrarse como un garante del cambio más empático, reconociendo puntuales logros de la gestión Milei pero cuestionando la “soberbia y arrogancia” del Gobierno.
Además, Macri entiende que hoy hay un reclamo mucho más contundente y una sociedad más madura que quiere un cambio en el rumbo de la política Argentina en comparación con el 2019 cuando buscó la reelección.
Esta postura le permite mantenerse dentro de ese lugar desde el cual implementar el cambio para no espantar a su base electoral, mientras construye un perfil de lo que define como una alternativa superadora.
Macri puede negarlo en público y en privado, ya que no tomó aún una decisión, pero el posicionamiento como posible candidato a presidente se desprende de su propia hiperactividad y la necesidad de evitar que LLA absorba al PRO.
En tal contexto, la dinámica entre ambos líderes políticos pasó de una alianza por una necesidad electoral puntual a una rivalidad en la que ambos se disputan el eslogan del cambio.
De hecho, el énfasis del PRO en la necesidad de “más rutas, hospitales y educación” es una respuesta directa a la ortodoxia fiscal de Milei, marcando una agenda de “Estado eficiente”.
El camino hacia las próximas elecciones encontrará, en todo caso, a un Macri decidido a apostar a que el próximo paso del cambio debe llevar su firma.




