Malvinas: para el mendocino Guillermo Carmona, el “giro” de EEUU solo sería real si reconoce la soberanía argentina

El exsecretario de Malvinas, Guillermo Carmona, salió a poner paños fríos frente a versiones sobre una supuesta “amenaza” o cambio de postura de Donald Trump respecto de las islas. Según planteó, hay un punto clave que suele pasarse por alto: Estados Unidos nunca reconoció formalmente la soberanía británica sobre Malvinas, sino apenas el ejercicio de un control de hecho por parte del Reino Unido.

En ese sentido, Carmona remarcó que hablar de un giro en la política exterior estadounidense puede ser, como mínimo, impreciso. “No queda claro cuál sería el cambio real”, sostuvo, al recordar que Washington viene manteniendo desde hace años una posición de relativa neutralidad.

El exfuncionario señaló como ejemplo que, desde 2020, EE.UU. acompaña en la Organización de los Estados Americanos (OEA) las resoluciones que llaman a una negociación entre la Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las islas. Esa postura fue leída por la diplomacia argentina como un avance, aunque “insuficiente”.

A diferencia de esa posición, Carmona subrayó que varios países —entre ellos naciones de América Latina, además de China y Rusia— sí reconocen explícitamente la soberanía argentina sobre las Malvinas. “Eso es lo que hay que lograr con Estados Unidos si realmente quiere ayudar”, planteó.



Para el dirigente, el único cambio significativo sería una declaración clara de Washington reconociendo que las islas son argentinas y presionando a Londres para sentarse a negociar. “Ese ha sido el objetivo de la política exterior argentina en las últimas décadas”, afirmó.

En ese marco, consideró que la Cancillería debería adoptar una postura firme en dos puntos: por un lado, buscar que EE.UU. respalde explícitamente el reclamo argentino y rechace la ocupación británica; por otro, reafirmar que la disputa es exclusivamente bilateral entre Buenos Aires y Londres, sin injerencias que distorsionen el proceso.

Carmona también evaluó el contexto global actual, atravesado por tensiones entre potencias, como una oportunidad para reposicionar el reclamo argentino. Sin embargo, advirtió que eso exige “una política exterior asertiva, flexible y con capacidad de maniobra”.

En ese punto, fue crítico con la estrategia del gobierno de Javier Milei. Según dijo, apostar a un alineamiento automático con ciertos países no ayuda a avanzar en la cuestión Malvinas.

Finalmente, lanzó una advertencia política: acusó al oficialismo de intentar recrear un “efecto Galtieri”, en alusión al exdictador Leopoldo Galtieri, sugiriendo que se busca instalar la idea de un respaldo estadounidense que rompa la histórica alianza con el Reino Unido. “La tentación de usar Malvinas para tapar problemas internos es grande, pero la historia ya mostró los riesgos de ese camino”, concluyó.




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