Los Menem y la sombra de Karina: por qué la mesa chica intentó dinamitar la alianza en Mendoza

La vicegobernadora Hebe Casado lanzó una revelación de alto impacto dentro del panorama político al exhibir la supuesta influencia del presidente de la Cámara de Diputados de la Nación Martín Menem y el subsecretario de Gestión Institucional Eduardo “Lule” Menem en la alianza entre el Frente Cambia Mendoza y La Libertad Avanza.

Según sostuvo, los interlocutores de Javier Milei, que serían los propios Menem, le habrían dicho al presidente que en la provincia no querían un acuerdo en el armado electoral.

Sus dichos exponen una profunda resistencia de la mesa chica del Gobierno Nacional a que liderazgos territoriales, sobre todo los que provenían de Juntos por el Cambio, contaminen la pureza de la fuerza libertaria.

Pero además llama la atención los nombres mencionados, teniendo en cuenta que se trata de dos figuras que responden a la secretaria General de Presidencia, Karina Milei, aquella que se encarga de la cuestión meramente política dentro de la gestión del Gobierno Nacional.



Ello, por otra parte, parece asomar de fondo una estrategia que es bien conocida dentro de la Casa Rosada referente a las intenciones de la hermanísima de absorber otros partidos políticos en lugar de aliarse con el fin de mantener el control total de la lapicera incluso a riesgo de fracturar el bloque y favorecer al peronismo provincial.

Pero no es algo que deba analizarse aisladamente teniendo en cuenta que Casado fue bloqueada de forma constante para afiliarse al partido violeta luego de desafiliarse del PRO.

En todo caso, parece tratarse de movimientos que en su momento pusieron en jaque la relación entre el jefe de Estado y el gobernador Alfredo Cornejo. ¿Ello podría generar desconfianza dentro del entorno del mandatario provincial teniendo en cuenta que la vicegobernadora fue rechazada por la mesa chica del Gobierno nacional?

El impacto de la tensión revelada por la propia Casado podría haber significado un duro golpe para la cúpula del poder de Mendoza, ya que de no haberse constituido una alianza, por más pragmática que sea, hubiese dispersado el voto beneficiando en todo caso a los partidos opositores.

De hecho, tal como pudo saber Diario Mendoza Today, cuando se especulaba con el acuerdo entre el radicalismo y el liberalismo, antes de que se diera y se anuncie, el PRO local veía con buenos ojos unirse a LLA, algo de lo que desistió teniendo en cuenta que su presidente, Gabriel Pradines, siempre dijo que su límite era Cornejo.

Hoy Casado se dice sentirse “cómoda como apartidaria”, pero el modelo de los Menem supone la construcción de un esquema político que prioriza un esquema cerrado y controlado únicamente por la mesa chica del Gobierno Nacional a fuerza de imposiciones.

Es probablemente por ello que el mensaje que le llegaba a Milei es que el Gobierno provincial no quería saber nada con una alianza cuando se estaba trabajando para que la misma llegue a buen puerto.

Lo cierto es que finalmente el acuerdo entre ambos partidos se dio y el apoyo de Mendoza a las reformas impulsadas desde Balcarce 50 continúa intacto, pero ello no quiere decir que no pueda haber cierta desconfianza hacia los hombres que responden al despacho lindero al del presidente Javier Milei.


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