
China inauguró este miércoles la Conferencia Mundial de Robots 2026 en Beijing, un evento en el que las principales compañías del sector exhibieron los últimos avances de una industria que busca dar el salto desde las demostraciones tecnológicas hacia su utilización cotidiana en fábricas, hogares y otras actividades.
Durante las cinco jornadas de la exposición se presentarán alrededor de 3.000 productos, según informaron los organizadores. Pese a su denominación internacional, en el inicio del encuentro no se observó una participación significativa de empresas procedentes de otros países.
Entre las propuestas aparecieron robots humanoides capaces de bailar, boxear o jugar al ping-pong, dispositivos industriales preparados para trasladar componentes y hasta modelos con rostros realistas diseñados para brindar acompañamiento emocional.
La conferencia reflejó las crecientes ambiciones de China en el mercado mundial de la robótica, un sector sobre el que Beijing busca ampliar su capacidad tecnológica y, principalmente, encontrar aplicaciones comerciales concretas.
Robots que boxean y juegan al ping-pong
Una de las principales atracciones estuvo en el estand de Unitree, uno de los fabricantes chinos más importantes de robots humanoides. Allí, diferentes modelos realizaron exhibiciones de boxeo y baile frente a los visitantes.
Uno de los dispositivos incluso jugó al ping-pong contra una persona, en una demostración de las capacidades de movimiento, coordinación y reacción que alcanzaron los desarrollos de la compañía.
La apertura de la conferencia coincidió además con el debut bursátil de Unitree en Shanghái, en medio de la creciente atención que despertó el negocio de la robótica dentro y fuera de China.
El evento también se produjo pocas semanas después de una decisión adoptada en Estados Unidos que afectó directamente a esta industria. La Comisión Federal de Comunicaciones de EE.UU. anunció una prohibición sobre nuevas importaciones de robots humanoides y convertidores de potencia fabricados en el extranjero bajo argumentos vinculados con la seguridad nacional.
La restricción también alcanzó a los robots cuadrúpedos, popularmente conocidos como “perros robot”, y tuvo como principal foco los productos procedentes de China. El organismo estadounidense argumentó que los dispositivos robóticos avanzados podrían representar riesgos para la seguridad del país.
Humanoides para las fábricas y el acompañamiento emocional
Otra de las compañías protagonistas fue UBTECH, que presentó distintos modelos industriales destinados a avanzar en la automatización de tareas dentro de las fábricas.
Algunos de los robots mostraron su capacidad para tomar y trasladar componentes, una función pensada para incorporarlos progresivamente a diferentes etapas de los procesos productivos.
Sin embargo, una de las propuestas que más atención generó estuvo alejada de las líneas industriales. La empresa exhibió robots humanoides con rostros realistas destinados al cuidado y acompañamiento emocional de las personas.
Jiao Jichao, vicepresidente adjunto de UBTECH Robotics, explicó que uno de esos modelos puede conversar, realizar diferentes expresiones faciales, girar el cuello y mover las manos.
A diferencia de otros desarrollos destinados exclusivamente a empresas, el humanoide también quedó disponible para compradores particulares. Su precio fue establecido en 168.000 yuanes, equivalentes a más de u$s 24.000.
El desafío de convertir las demostraciones en tareas cotidianas
Más allá de los avances exhibidos en Beijing, los desarrolladores todavía enfrentan un desafío central: conseguir que los robots humanoides puedan ejecutar de manera eficiente tareas prácticas y cotidianas.
Los especialistas advirtieron que muchos modelos todavía resultan más convincentes durante exhibiciones programadas que cuando deben desenvolverse frente a problemas propios del mundo real.
Esa dificultad quedó expuesta durante una de las demostraciones de la conferencia. En uno de los estands, un robot equipado con brazos y manos mecánicas intentó doblar una camisa, una actividad aparentemente sencilla para una persona.
El humanoide trabajó durante varios minutos para completar la tarea, pero finalmente no consiguió doblar correctamente la prenda. La escena mostró el contraste entre las llamativas capacidades alcanzadas por la industria china y las dificultades que todavía enfrenta para trasladarlas a actividades domésticas de precisión.
La Conferencia Mundial de Robots 2026 dejó así una combinación de espectáculo y desarrollo industrial: mientras humanoides boxearon, bailaron y compitieron contra personas, las compañías chinas buscaron demostrar que el próximo paso será llevar esas tecnologías de los escenarios de exhibición a las fábricas, los hogares y la vida cotidiana.




