

Cuando Arturo Lafalla recibe el llamado para conversar con Mendoza Today está analizando un expediente judicial. “Hay que mantenerse siempre activo”, dice convencido para referirse a su profesión. El ex gobernador de Mendoza (1995-1999) se encuentra trabajando en su estudio de abogado, como abogado. Atrás quedaron sus épocas de protagonismo en la primera fila del justicialismo y de la política provincial.
Para variar, aquellos años fueron complejos y polémicos en el país. Abundantes en vivencias y cambios que marcaron a fuego la historia de los argentinos y los mendocinos. Pero esa perspectiva y la experiencia acumulada le otorgan autoridad para opinar sobre los enredos de hoy, no menos agitados. Desde esa posición, además, se permite responder con datos y un equilibrio que perdió por completo la dirigencia nacional en la actualidad. Y aunque comparte como muchos esa sensación de declinación, hay algo que se esfuerza por dejar en claro: la solución no vendrá del pasado.
-Retirado de la política activa, pero nunca como abogado.
-Así es. Mi último cargo público fue como diputado nacional y ese mandato terminó en diciembre de 2003. Después no ejercí ninguna otra función ni fui candidato a nada. Desde entonces y hasta ahora trabajo como abogado.
-Pero la política nunca se abandona.
-Claro, pero la política es como se resuelven los problemas de todos o del interés público. Para mí es una pasión. No así los distintos mecanismos para acceder a los cargos públicos.
-Está en una buena posición entonces para opinar: ¿Cómo ve el país de Javier Milei? ¿Estamos mal y vamos mal?
-Le contesto con datos. En los 70 teníamos el 5% de pobres, en el 83, el 16% y hoy el 31,6% y nunca en democracia bajó del 20 por ciento. Hace 30 años era un dólar, un peso. Hoy está a $1400, siendo que la Argentina es el país de la región que menos creció. ¿Quiere fracaso más grande que el que reflejan estos números? Hoy con un nuevo gobierno, sin antecedentes partidarios, se ha disminuido significativamente la inflación, lo que es bueno, pero de ninguna manera alcanza, ni es suficiente. Lo que está claro es que Milei debe terminar su período y todos ayudar para que así sea. Ojalá consiga mejores resultados que hasta ahora.
-Usted participó de los años del peronismo de Carlos Menem, qué también era privatizador como el gobierno de ahora. ¿En qué se diferencia este liberalismo con el de aquellos años?
-Se parecen en varias cosas, pero aquel tuvo un muy mal resultado, termino con la crisis del 2001, la que había comenzado a gestarse con Menem presidente. Sería de esperar que aprendiéramos de aquellos errores, que no insistiéramos en lo mismo.

-¿Cómo ve que el recinto del Congreso haya perdido los grandes debates, profundos y con altura, para convertirlo en un ámbito de peleas, insultos y rencillas de bajo vuelo?
-La imagen de los debates es pobre, no alienta a los ciudadanos a creer que ahí se gesten soluciones. Pero la experiencia indica que es mucho peor que no haya Congreso. Sería bueno que los protagonistas de ese ámbito entendieran la queja ciudadana y obraran en consecuencia.
-Hace 15 años que Mendoza no crece. ¿Es todo culpa de la macroeconomía nacional o también tiene su cuota de responsabilidad los últimos gobiernos provinciales?
-Sin lugar a dudas la llamada macroeconomía es determinante para que tengamos crecimiento, pero hay una parte que los mendocinos debemos hacer. Y atento los resultados hay algo que no estamos haciendo bien. Éramos algo más del 4% del PBI y hoy estamos en el 3,5% y esto teniendo en cuenta que el índice nacional tampoco creció. Yo no limitaría la responsabilidad a los últimos gobiernos, creo que todos tenemos alguna cuota de responsabilidad. Y la solución pasa por asumir que estamos con este problema, ver en qué nos equivocamos y en especial cómo corregimos, en vez de echarnos la culpa entre los que compartimos responsabilidades.
-El PJ viene perdiendo las últimas elecciones en Mendoza. ¿Cómo puede recuperar el terreno perdido?
-Proponiendo soluciones a los múltiples problemas que tenemos, reconociendo errores y de ninguna manera volviendo al pasado. Invitando también a los que piensan distinto a construir ese futuro mejor tan esquivo hasta ahora. Solo, nadie puede.
-Usted fue protagonista de la renovación peronista en los años ‘80.¿Qué dirigentes justicialistas visualiza hoy para encarar una “segunda renovación”?
-No creo que sea cuestión de que postulemos nombres, nuevas generaciones deben formular propuestas y exhibir conductas que entusiasmen y entonces sí tendremos los electores alguien que despierte esperanzas. Las solas pertenencias partidarias o cargos ejercidos no generan hoy ningún tipo de adhesión ni expectativa. Al contrario, los que fuimos somos lo viejo y no exitoso.
-¿Le parece que un poskirchnerismo le daría chances de recuperar el poder? Sobre todo en Mendoza, donde los dirigentes K no han tenido buena perfomance electoral.
-El país necesita desesperadamente una alternativa al actual gobierno, sin alternancia no hay democracia. Pero insisto: se tiene que construir en base a propuestas y conductas nuevas. No hay ningún pasado al que se quiera volver, miren los números de pobreza, de inflación, de falta crecimiento y no hablemos de las inconductas públicas.
Pichetto, Kicillof y la desconfianza de la gente
-¿Verá bien entonces lo que está haciendo Miguel Pichetto en favor de la unidad peronista? ¿Lo entusiasma Axel Kicillof?
-Todas las discusiones de fracciones partidarias, tanto en la oposición como en el oficialismo destruyen la confianza pública en los dirigentes que ocupan principalmente su tiempo en eso. Júntense a decirnos como salimos de esta permanente decadencia y entonces tal vez empecemos a escucharlos. Que sus diferencias, si las tienen, surjan de la diferencia en las propuestas que formulen, lo contrario hace que se vea que solo pelean por poder para ellos.
-Esa desconfianza se refleja en el alto ausentismo de las últimas elecciones legislativas. ¿Cómo se recupera la confianza en la dirigencia política?
-Con resultados, con goles. Que baje la inflación, suba el empleo y los salarios, que disminuyan los escándalos por corrupción
-El país parece o está más violento, más crispado? ¿Coincide en que estos fenómenos vienen “de arriba hacia abajo”?
-La violencia verbal es un imperdonable error de la dirigencia política, empezando por el Presidente. Nadie nunca tiene toda la razón. En un país diverso como el nuestro solo con acuerdos entre los distintos se encuentran salidas. No se acuerda con quien se insulta, porque se lo desprecia. Y quien crea que tiene toda la razón en temas tan complejos como los que presenta nuestro país, en mi opinión, tiene una mezcla de soberbia con estupidez.
-Usted ha sido crítico con la minería. ¿No piensa que es una necesidad para que Mendoza vuelva a crecer?
-Soy pro minero y pro San Jorge, lo he dicho y escrito. Pregunto por las condiciones económicas. Por qué solo el 3% de regalías, por qué no más, como cobran otros tantos lugares en el mundo. Adherimos al RIGI, la Provincia, sin reparos, lo que implica que pagarán de ganancia solo el 25% cuando todos pagamos el 35%. A San Juan la minería vino sin el RIGI, por qué no a Mendoza. Chile y Perú no tienen RIGI y sin embargo tienen un desarrollo minero muy superior al nuestro. Preguntar estos temas y que se debatan en público y con amplia participación es ser antiminero? Por supuesto que no. Se ha instalado públicamente que a la minería no se la discute, que es buena de por sí. Pero no es cierto: miren al Congo. ¿Por qué no parecernos a Canadá o Australia? El otro tema es que como muchos mendocinos no confío en que nuestro sistema estatal de controles esté en condiciones de hacer cumplir las exigencias ambientales. Entonces hay que perfeccionarlo, hacerlo creíble.

-¿Qué hacemos con la vitivinicultura, que la está pasando mal? ¿Hay que volver al Estado paternalista y salvador o reconvertirse?
-Es un tema, como casi todos, muy complejo. Hay que buscar consensos entre todos los actores del sector, con arbitraje y acompañamiento del Estado, como hacen todos los países vitivinícolas del mundo.
-Se habla mucho sobre el aparato de dominio montado por Alfredo Cornejo, que se extiende a todos los poderes, a los colegios profesionales, organismos de control, municipios del Gran Mendoza, etc. ¿Cómo equilibramos la provincia?
-Esto que se dice, lamentablemente, se parece bastante a lo que sucede. Igual, sería bueno que la oposición reconozca las veces que hizo o intentó hacer lo mismo que hoy critica. Vuelvo sobre la idea, lo mal que estamos también en este tema no es responsabilidad de uno solo. Debemos reconocer la situación, reconocer los errores en que hemos incurrido, todos, y buscar soluciones, que en este aspecto es más fácil que en lo económico.
-Dada su experiencia, ¿lo consultan los peronistas más jóvenes? ¿Algún gobernador le ha llamado para preguntar su opinión sobre temas importantes?
-Como dice Serrat, estoy en el colectivo que llaman la tercera edad, o la de los viejos. En nuestra cultura, a los viejos se les pide que no molestemos y que gastemos poco, no mucho más.
-¿Es tan necesaria y urgente la ley de autonomías municipales?
-Entiendo que no está de ninguna manera entre las prioridades de Mendoza.
-Vivimos en un mundo convulsionado. ¿Con quién hay que alinearse ahora? ¿Cuál sería hoy la tercera posición peronista?
-La situación es infinitamente distinta a la época de Perón. Entiendo que lo más prudente es lo que se llama un multilateralismo, esto implica cooperación entre países, llegar a acuerdos concretos y coordinar soluciones con la mayor cantidad posible. No creo prudente, ni conveniente para el país los alineamientos con un bloque determinado.




