

Juan Ariel Ozán Escobar (37), uno de los nombres que apareció entre los presuntos líderes de la megabanda dedicada a cometer salideras bancarias en el microcentro mendocino, volvió a quedar tras las rejas mientras se encontraba en libertad condicional. Apenas cinco meses después de haber sido condenado por integrar aquella estructura delictiva investigada por el fiscal de Robos y Hurtos José Manuel García Mango, fue capturado en el Valle de Uco acusado de participar en el intento de robo de una camioneta junto a otro hombre con un importante historial delictivo.
La nueva detención de Ozán, conocido en el mundo del hampa con el alias de “Mancha” (por una marca en su rostro), se produjo el 7 de este mes en Tupungato y terminó con una resolución contundente de la fiscal Eugenia Gómez, quien ordenó que continuara preso por considerar que existe riesgo procesal y porque, debido a sus antecedentes recientes, cualquier eventual condena será de cumplimiento efectivo.
De acuerdo con la reconstrucción judicial y policial, el hecho de inseguridad que lo mantiene tras las rejas, ocurrió cerca de las 11.30 del día citado sobre calle Belgrano. Según detallaron fuentes del caso, otro sujeto con el que se movía, identificado como Germán Exequiel Herrera intentó abrir y apoderarse de una Toyota Hilux estacionada. También de los elementos que había en su interior. Sin embargo, fue sorprendido mientras manipulaba cables del tablero y escapó corriendo al verse descubierto.
La investigación determinó que Herrera, quien presentaba frondoso prontuario, no actuaba solo. Los pesquisas agregaron que Ozán lo había trasladado hasta el lugar y lo esperaba a bordo de un Fiat Cronos utilizado como apoyo para la fuga.
La maniobra delictiva fracasó por la reacción de la víctima, es decir, el dueño de la Toyota, la intervención de testigos y un rápido despliegue policial.
Herrera fue reducido en un comercio cercano, mientras que Ozán cayó poco después cuando circulaba por inmediaciones de calle Piedras Blancas.
La causa quedó calificada como hurto simple en grado de tentativa y ambos terminaron detenidos. En el caso de Herrera, la fiscalía remarcó antecedentes condenatorios por tentativa de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y resistencia a la autoridad (sentencias del 2019 a 6 años de cárcel y del año pasado, a un mes y 20 días de cárcel).
Pero la situación de Ozán también pesó fuerte al momento de resolver su alojamiento en el penal.
Es que el 2 de diciembre del año pasado, el nacido en Guaymallén el 2 de diciembre de 1988 fue condenado a tres años de prisión efectiva en una de las causas derivadas de la investigación por las salideras bancarias que sacudieron el centro mendocino entre 2022 y 2024, tal como informó El Sol en una serie de informes reveladores.
La sentencia fue dictada por el Juzgado Penal Colegiado N° 2, donde admitió los delitos de asociación ilícita, encubrimiento simple y robo agravado en poblado y en banda en grado de tentativa. La pena fue de tres años de prisión efectiva. Luego de ese juicio abreviado, en el que la defensa pactó la pena con el fiscal García Mango, Ozán dejó el penal. Por eso se encontraba en libertad condicional al momento de su nueva captura.
Para los detectives consultados, el Mancha no era un integrante más dentro de aquella organización. En la instrucción fue mencionado junto a Gonzalo Martín Montuelle y otros personajes de importancia como uno de los presuntos organizadores de la estructura criminal que operaba en inmediaciones de la plaza San Martín y otras zonas bancarias del microcentro.
La pesquisa reveló un esquema aceitado y con funciones distribuidas. Había “marcadores” que detectaban clientes retirando dinero de entidades financieras, motociclistas que seguían a las víctimas y grupos de apoyo que actuaban en autos para bloquear reacciones y facilitar las fugas. Una vez consumado el golpe, el dinero era transferido rápidamente entre distintos integrantes de la banda para dificultar el rastreo.
Los detectives de Robos y Hurtos de Investigaciones reconstruyeron casi una veintena de hechos y detectaron conexiones entre delincuentes mendocinos y tucumanos que llegaban a la provincia para ejecutar los golpes. Parte de esa logística, sostuvieron fuentes judiciales, era financiada por los organizadores locales, entre quienes aparecía Ozán.
Los detectives también detectaron ostentación de dinero, vehículos de alta gama y publicaciones en redes sociales que exhibían un estilo de vida llamativo.
Sobre Ozán, específicamente, las fuentes detallaron durante la instrucción que se movilizaba en un VW Scirocco y residía en el barrio Cooperativa de Guaymallén. Su pareja por aquellos días también quedó vinculada a tareas de marcación de víctimas y llegó a permanecer con pedido de captura.
Mientras varios integrantes ya fueron condenados en juicios abreviados, hace pocas semanas, en abril, el juez Gabriel Bragagnolo resolvió elevar a juicio oral la situación de otros cinco sospechosos de integrar la asociación ilícita: los hermanos Gonzalo y Fabricio Montuelle González, Santiago Rodríguez Ortiz, Brian Bernal y Brian Adolfo Figueroa. La resolución volvió a poner en escena una megacausa y que todavía mantiene derivaciones judiciales.
En paralelo, Ozán volvió a aparecer detenido en un nuevo expediente. Para la fiscal Gómez, de acuerdo con la información judicial, la reciente condena por asociación ilícita, sumada a la evidencia reunida en el caso de Tupungato, impidió cualquier posibilidad de libertad.
De esta forma, el hombre condenado por integrar una de las organizaciones criminales más complejas investigadas en los últimos años en Mendoza terminó nuevamente alojado en la cárcel.
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