
El femicidio de Carla Magallanes, ocurrido en el departamento de San Martín, sumó en las últimas horas datos escalofriantes que profundizaron el horror tras los resultados preliminares de la autopsia.
Los peritos forenses determinaron que la mujer de 36 años murió como consecuencia de una herida de arma blanca de gran profundidad en la zona del cuello que le provocó una hemorragia masiva y un posterior shock hipovolémico que le causó el deceso en pocos minutos, reforzando la culpabilidad del único detenido, Gabriel Eduardo Trejo.
La mecánica del ataque resultó especialmente estremecedora para los investigadores encargados del caso. Según los especialistas, las características de la herida indicaron que Carla fue agredida por la espalda, presuntamente mientras se encontraba sentada y en un estado de total indefensión.
Esta hipótesis coincidió con la posición en la que la madre de la víctima halló el cuerpo el pasado lunes, en el interior de una precaria vivienda ubicada en la localidad de Montecaseros.
Carla Magallanes llevaba varios días muerta cuando la encontraron
El informe de la necropsia arrojó luz sobre la data de muerte, estableciendo que la mujer llevaba fallecida entre 48 horas y seis días al momento del hallazgo.
La escena del crimen presentó signos de una violencia extrema y un intento de ocultamiento, ya que el agresor cerró la puerta de la propiedad desde el exterior utilizando cadenas y alambres.
Varios testimonios de vecinos aportaron datos sobre peleas frecuentes y gritos escuchados días atrás, lo que permitió reconstruir un contexto de violencia de género preexistente.
Ante la contundencia de las pruebas recolectadas, la Justicia avanzó rápidamente en la situación procesal de Trejo, de 38 años. Este miércoles, el fiscal Gustavo Jadur formalizó la imputación por femicidio contra el sospechoso, quien quedó a la espera de su inminente traslado a la penitenciaría provincial.
La fiscalía consideró que el vínculo de pareja y la alevosía en el ataque constituyeron agravantes suficientes para solicitar la máxima pena prevista en el Código Penal.
Carla Magallanes era madre de tres hijos y atravesaba una situación de extrema vulnerabilidad social al momento de ser asesinada.




