La huida de Flávio Bolsonaro a Miami después de perder un balotaje que tenía en la mano dejó a la derecha brasileña sin conductor claro. Ahora, Lula da Silva arranca su cuarto mandato con el Partido Liberal como primera fuerza en las dos cámaras, pero sin un nombre propio que hable en representación de esa porción opositora.
El candidato derrotado desobedeció la orden del juez Alexandre de Moraes, que le prohibía salir del país y le exigía entregar sus pasaportes en el marco de una investigación por presunto lavado de dinero que también involucra al abogado Willer Tomaz.
Según la Dirección Nacional de Migraciones, Bolsonaro ingresó a la Argentina a las 22:50 de este martes por el puente internacional Tancredo Neves, en Misiones, junto a su esposa y sus dos hijas. Desde Puerto Iguazú despegó en un vuelo privado de Baires Fly, hizo escala en Guayaquil y aterrizó este miércoles a la mañana en el aeropuerto de Opa-Locka, en Miami.
Migraciones sostuvo que no había impedimento legal para su ingreso, pero no respondió si en su sistema figuraba una alerta de Interpol. El diputado nacional Esteban Paulón denunció penalmente a Javier Milei, al canciller Pablo Quirno y al asesor Santiago Caputo por presunto encubrimiento agravado.
La familia Bolsonaro partida en cuatro
“Con los hermanos Flávio y Eduardo Bolsonaro en el exterior, bajo la protección de Trump, hay un vacío en el liderazgo de la derecha brasileña”, explicó a MDZ Mauricio Santoro, politólogo y colaborador del Centro de Estudios Político-Estratégicos de la Marina de Brasil. Para Santoro, el clan “está muy desarticulado, con el patriarca en prisión y dos hijos en Estados Unidos”.
Jair Bolsonaro está preso tras su condena por el intento de golpe posterior a la elección de 2022. Contra Eduardo, que vive en Estados Unidos, hay una orden de prisión por coacción en el curso del proceso. Del lado institucional, Michelle Bolsonaro fue electa senadora por el Distrito Federal y Carlos Bolsonaro, por Santa Catarina. Santoro advierte que los dos asumen en febrero, pero “no está claro cómo será la coordinación política entre todas las ramas de los Bolsonaro”.
Tarcísio, el heredero sin el apellido

El nombre que más se repite es el del gobernador reelecto de San Pablo. Aliados de la familia y el Centrão ven a Tarcísio de Freitas (Republicanos) como el mejor posicionado para ocupar ese lugar.
El gobernador paulista, además, se despegó del discurso de fraude que adoptó Flávio Bolsonaro al cierre del escrutinio. Santoro lo ve como el sucesor probable, con “un enfoque político más moderado y tecnocrático”.
Por su parte, Ariel Fernández Roldán, licenciado en Relaciones Internacionales de la UNSAM, coincide en que Tarcísio larga mejor: el gobierno paulista le da “visibilidad nacional, acceso a recursos, relación con intendentes, vínculos con sectores productivos y una estructura mucho mayor que la de los otros candidatos de derecha”.
También destaca que durante la campaña supo jugar a dos puntas. En agosto acompañó a Flávio en actos y, al mismo tiempo, admitió con más claridad que nunca que podría competir por la Presidencia. “Esa doble posición, lealtad actual y expectativa futura, es políticamente muy rentable”, sostuvo.
No obstante, el analista marca un límite. Con una derrota ajustada, el apellido y la figura de Jair siguen dominando la identidad emocional de la derecha, y Flávio Bolsonaro retuvo el 48,21% de los votos. En ese escenario, advierte, Tarcísio “no reemplazaría inmediatamente al bolsonarismo: tendría que convivir con él, obtener su autorización o construir una emancipación gradual”.
El poder opositor está en el Congreso

La paradoja es que el espacio opositor de derecha en Brasil carece de liderazgo, pero posee una representación institucional enorme.
Lula da Silva ganó el balotaje con el 51,79% de los votos válidos, más de 4,4 millones por encima de Flávio Bolsonaro. Fue la primera remontada desde que existe la segunda vuelta presidencial, en 1989. Aun así, el PL será primera fuerza en Diputados, con 121 de 513 bancas, y en el Senado, con 29 de 81.


