
A lo Lula
El peronismo vivió un momento de euforia tras la remontada que Lula Da Silva protagonizó en el balotaje donde se impuso ante -el ahora prófugo- Flávio Bolsonaro.
Las distintas tribus se apuraron a felicitar vía redes al reelecto mandatario y hasta hubo una competencia a ver a quién le había agradecido primero el venerado Lula. En los alrededores de Sergio Tomás Massa sacaron pecho con el pronto tuit de Da Silva, agradeciéndole las salutaciones al jefe del Frente Renovador.
En todo el arco peronista con ambiciones de poder –desde Axel Kicillof hasta Máximo Kirchner– creen que es momento de apostar a una campaña como la que hizo el diputado lulista André Janones, como consignó Mercedes Rébora en Clarín.
Pero el principal escollo ahora es resolver las desconfianzas: tanto la cumbre de referentes en el Hotel Emperador como la cena en la Casa de La Pampa no cortaron la falta de sintonía entre las partes. Quien se marchó más desconfiado de ambos mítines fue el gobernador bonaerense, quien hoy se muestra más competitivo en las encuestas que manejan los justicialistas.
“Todos lo quieren joder a Axel“, sentencia un ministro axelista que ve una mancomunión entre Cristina Elisabeth Kirchner (más su hijo) con Sergio Massa para imponerle condiciones al hoy gobernador que aspira a ser el candidato presidencial del espacio.
Cristina Kirchner, Axel Kicillof y Máximo KirchnerY la fuente abunda: “Se vio en ambas reuniones: del Hotel Emperador: el fantasma de Alberto asoma en el horizonte“. La referencia al ex presidente Alberto Ángel Fernández es por la sensación de que si, una vez más, el candidato peronista surge de la dedocracia, la fortaleza política de un eventual ganador de ese sector será nula.
Por eso, en el kicillofismo creen que sublíder no debe ir a rendir pleitesía a San José 1111 (lugar de detención de CFK) y que debe profundizar lazos internos, como hará este jueves con intendentes propios y luego, con un viaje a Jujuy para mostrar un espíritu federal.
En tanto, Massa empezó a intensificar sus apariciones como en una reunión con rectores de universidades públicas o la difusión de sus dichos respecto de la victoria del PT en Brasil.
Cristina sigue fogoneando que tiene chances de ser candidata, más allá de que la Justicia argentina ya determinó que no puede serlo, y aguarda noticias desde las Naciones Unidas.
Ante este escenario, un dirigente peronista que pasó por diferentes espacios internos pone un manto de piedad ante tanta ansiedad electoral: “Tenemos varios candidatos; pero necesitamos un jefe”. Perón, Perón…
Pato al agua
Santiago Caputo y Patricia Bullrich. Foto: Francisco Loureiro Mientras tanto, el Gobierno vive en permanente tensión interna. “El Jefe” Karina Milei tiene el mando político de la administración, con Diego Santilli dedicado a frenar la realización de las PASO, acción que otro sector karinista (como son los primos Menem) pretende que los acuerdos políticos sean el año que viene, cuando -suponen- habrá mejores noticias económicas para contar.
A esta trifulca libertaria se suma el renovado rol activo de Santiago Luis Caputo, el asesor presidencial que apareció en las últimas horas, apelando a sus aceitados lazos con los Estados Unidos y -para algunos- hasta participando de cuerpo presente- en los movimientos de las autoridades argentinas para que la profugada familia Bolsonaro fuera escoltada por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) hasta las escalinatas de un avión liberador con destino a Ecuador.
Santiago Caputo camina diciendo que todo lo que hace tiene el aval directo de Javier Gerardo Milei y ha vuelto a “X” con tuits donde se ha sumado al deporte oficial de fustigar al periodismo.
Por su lado, Patricia Bullrich faltó el último lunes a la reunión de Gabinete y habría faltado también a la de Mesa Política, la que fue cancelada con la excusa del viaje de los hermanos Milei a visitar al aliado full time Raúl Jalil, a Catamarca.
Mesa política. Menem en perimer lugar y Bullrich al lado de Karina Milei. La línea oficial fue decir que en Gabinete no se habló del tema Brasil y, mucho menos, de la díscola Bullrich. Pero los ministros hablan y desconfían de la curtida senadora: “Javier nunca se baja de ningún lado, por eso no existe el mileismo sin Milei. Y Patricia sigue siendo Patricia: es una política profesional y va siempre del lado del sol”, susurra un miembro del Gabinete.
Por eso, en la Casa Rosada ven como “una patada voladora” los dichos de Patricia diciendo que Milei “cruzó un límite” cuando habló de una “hoguera” para los periodistas críticos.
“Se ha transformado en una Villarruel 2″, fue la lapidaria frase del ministro cuando PB se diferenció también con el tema Bolsonaro, creyendo que el asunto ya pasó de castaño a oscuro. Ya vas a entender…
Lomo para todos y todas
Donde hubo rosca del más alto nivel fue este martes en la cena de la Fundación de la Familia Policial, donde la activa abogada Genoveva Ferrero congregó a su alrededor a todo el poder político porteño y judicial.
El evento fue conducido por una elegantísima Juana Viale, quien no podía creer que todos los presentes hablaban sin parar: mucha comida, pero poca rosca… En la mesa central se ubicó el jefe de Gobierno, Jorge Macri, escoltado por su ministro de Seguridad, Horacio Giménez, quien era saludado por todos, pues el funcionario es policía y jugaba de local.
En la misma mesa estaba Daniel “Tano” Angelici, a quien Ferrero le agradeció especialmente por su presencia y el apoyo permanente a sus acciones, tanto judiciales como políticas. La “localía” de Angelici en el evento lo coronó que el vino servido era un delicioso Gran Corte 2024 de Cupra, la bodega del empresario. Quienes ya conocían esa cepa eran Cristian Gribaudo y Francisco Quintana, que gozan de la confianza tanto del alcalde Macri como de Angelici.
Angelici y Genoveva Ferrero en el cena de la Fundación de la Familia Policial.Los más requeridos de la cita, además de los miembros de la mesa central, fueron los libertarios y los peronistas. Pilar Ramírez, mano derecha de Karina Milei, hablaba con todos quienes le preguntaban cuándo “El Jefe” definirá la estrategia electoral porteña. A su lado, su esposo Darío Wasserman, máxima autoridad del Banco Nación, prefería hablar de los números de su institución y fingía demencia sobre asuntos políticos.
La mesa peronista estaba liderada por Juan Manuel Olmos, el titular de la AGN, quien evitaba darse un atracón, ahora que le cambiaron el apodo por el de “Flaco”. El sanjuanino Sergio Uñac confirmaba, mientras esperaba la comida, que quiere competir en la pelea presidencial. La ex legisladora Cecilia Segura se saludaba con el ministro porteño de Justicia, Gabino Tapia, quien saltó de mesa para saludar a Guillermo Laje, el presidente del Banco Ciudad, quien estaba sentado junto al vicerrector de la UBA, Emiliano Yacobitti.
Genoveva Ferrero, en la cena de la Fundación Policial.Los consultores Alejandra Rafuls y Juan Pablo Maglier observaban los movimientos de Santiago Viola, el viceministro de Justicia nacional, quien atendía pedidos de toda índole, sin poder sentarse a degustar el lomo con papas. Más tarde, el flan era deglutido con intensidad tanto por María Eugenia Vidal y Carolina Stanley como por el santillista Matías López y Carlos Federico Salvai, hoy dedicado al mundo empresario y alejado de la vida política bonaerense. Círculos rojos…

