Sólo se anotó la mitad de los 10 mil cosechadores que necesita Mendoza

Se puede observar un bajo interés de ser parte registrada de la vendimia que precisará de nada menos que de 50 mil cosechadores.

Para los productores vitivinícolas, la próxima cosecha será un gran problema, ya que la pandemia no permite que lleguen los trabajadores “golondrinas”.

Es por ello que el Gobierno de la provincia lanzó un plan con el que se buscaba que 10 mil desocupados de la provincia fuesen a hacer ese trabajo, sin embargo, el resultado dejó mucho que desear.

Hasta el momento de registraron 5 mil personas, es decir la mitad de lo que se necesita, por lo que se puede observar un bajo interés de ser parte registrada de la vendimia que precisará de nada menos que de 50 mil cosechadores.

Según menciona diario La Nación, el principal problema de conseguir gente que quiera trabajar en forma registrada es el temor a perder los planes sociales, ya que hay situaciones en las que muchas personas debieron esperar dos meses para luego poder obtener nuevamente los beneficios que brinda el Estado nacional.

Es por esa razón que una gran parte de cosechadores se acercan a los empleadores para solicitar que sean tomados informalmente, lo que representa un gran riesgo para quienes componen la cadena.

Desde la Casa de Gobierno de Mendoza, le aseguraron a La Nación que “Es una realidad, hay muchas personas con grandes temores a quedarse sin la asistencia social, y a último momento deciden qué les conviene hacer. Se trabaja lo más posible con Anses, para que hagan la reactivación rápida del plan, pero no siempre sucede. El problema, por ahora, sigue siendo la imposibilidad de que lleguen los golondrinas, por eso apuntamos a la mano de obra local, pero está difícil” al tiempo que aclararon que aún sigue disponible la posibilidad de registrarse.

De esta manera, el programa “reinventa” que el gobierno provincial lanzó hace ya un mes, cuenta con 5 mil anotados de los cuales 3500 ya tienen experiencia en el sector, por tanto, los 1500 restantes deberán ser capacitados.

Según datos de la industria a los que tuvo acceso el diario creado por Bartolomé Mitre, la mano de obra necesaria para llevar adelante dicha tarea es de 48 mil personas.

Bajo Convenio Colectivo de Trabajo, hay alrededor de 9 mil empleados permanentes listos para iniciar las tareas a realizar de los 11 mil que se encuentran bajo la misma modalidad.

Es por ello que los restantes 39 mil trabajadores, desde siempre son empleados temporales, quienes provienen principalmente de las provincias de Salta y Tucumán.

No obstante, con estas personas también existe un temor a perder los planes sociales, por lo que se estima que unos 19 mil trabajan informalmente.

De esta manera, como fuente de información provista por Seguridad Social de la Nación, la mano de obra declarada en cosecha, es de 29.000 trabajadores. Datos que concuerdan con la información que tiene el sindicato y distintos proveedores de mano de obra” le manifestaron autoridades de las Cámaras vitivinícolas a La Nación.

“No es un tema fácil ni sencillo. Se nos viene encima la cosecha y hay muchos obstáculos, pero sabemos que se está trabajando desde el gobierno para conseguir mano de obra local. En el fondo el problema sigue siendo el miedo a perder los planes sociales, el que sea que tenga la persona”, contó el coordinador general de la Unión Vitivinícola Argentina (UVA), Eduardo Senra, añadiendo que “muchas veces pasan meses de espera para volver a cobrar, por ejemplo, la asignación universal, que es necesaria. Todo esto complica más aún la situación. Por eso, registrar va a ser todo una proeza. Ante la necesidad de mano obra, a veces se convierte en un riesgo para todos permitir el ingreso de personas en negro”.

De todas formas, aunque se permita la llegada de trabajadores golondrinas, la preocupación de los empleadores del sector continuará ya que aseguran que los estrictos protocolos son muy difíciles de cumplir y representan una gran inversión.

Además de las medidas de higiene ya conocidas, se les pide que haya un baño cada cuatro personas y comedores que no superen el 50% de la ocupación total.

Asimismo deberán hacerse cargo del regreso de los trabajadores a sus provincias para evitar, como ya pasó, que algunos se queden varados en las terminales de micros.

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