Los números que reflejan la estrepitosa caída en la entrega de viviendas en Mendoza

El Centro de Investigación Social dio a conocer un informe respecto de las políticas habitacionales y los ingresos que actualmente se precisan para adquirir un inmueble.

Sabido es que en la provincia el déficit habitacional es muy elevado, tal cual lo reflejó el Centro de Investigación Social de Mendoza (CISME), que base a un informe sumamente detallado, profundizó en cuanto a las políticas habitacionales y en lo que respecta a los ingresos necesarios para poder adquirir una propiedad.

De acuerdo al CISME, el Instituto Provincial de la Vivienda (IPC)  pasó de entregar 2.322 casas en 2018 a 795 en 2021, es decir, en tres años se produjo una caída de más del 65%. Desde el ámbito privado aumentó la construcción a través de complejos de departamentos, aunque en su gran mayoría están destinados para el mercado de alquileres. En tal contexto, un trabajador necesitaría destinar durante 55 años la totalidad de su sueldo para poder acceder a una casa propia.

De acuerdo a los voceros, estas conclusiones forman parte de un nuevo informe del Cisme que, en esta oportunidad, indagó sobre las políticas de viviendas en la provincia y los ingresos necesarios para acceder al sueño de la casa propia. En este sentido, subió la cantidad de inquilinos en Mendoza (pasó del 16% al 23%), al tiempo que se redujo la cantidad de personas propietarias (69% a 61%).

El informe, destacaron la incidencia del alquiler en los ingresos de los hogares, que alcanzó el 30% de las propiedades del Gran Mendoza. Además, se dio un marcado incremento en el esfuerzo económico que un trabajador debe hacer para comprar una vivienda. A modo de ejemplo, precisaron que, en 2015, un docente tenía que destinar 19 años de la totalidad de sus ingresos para comprar una vivienda a estrenar. En la actualidad esa persona necesitaría más de 55 años para acceder a la misma vivienda, sin contar el costo del terreno.

Si bien es un indicador hipotético, dada la imposibilidad real de comprometer la totalidad del ingreso para este fin, es una herramienta que sirve para tener una idea de las asimetrías en el mercado inmobiliario y de la poca, o nula, cobertura que tiene el usuario a la hora de querer comprar una vivienda”, se lee en el texto que al que accedió News Online.

Además, si se cambiará el supuesto teórico y se realizaran los cálculos teniendo en cuenta la mitad del ingreso docente, el valor del indicador daría un salto del doble, pasando a casi 40 años en el 2015 y a más de 100 para el año 2022.

En otro apartado de la investigación se analizaron los ingresos de los empleados del sector privado y los del sector público de Mendoza. En este sentido, es más grande el esfuerzo que realizan desde este último segmento debido a que tienen sueldos más bajos.

La población asalariada se encuentra desprotegida ante las reglas del mercado de vivienda, con casi nula capacidad de ahorro, con un deterioro marcado en el poder adquisitivo y en un contexto de prácticamente inexistencia del crédito hipotecario”, concluyeron los especialistas.

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