
La fuga de tres detenidos de la Comisaría 25 de Guaymallén encendió las alarmas en la provincia. La Inspección General de Seguridad (IGS) inició una investigación interna sobre los cuatro policías que estaban de turno en el momento del escape, dos hombres y dos mujeres, todos menores de 40 años.
Los agentes serán trasladados a otras dependencias y serán indagados en marzo para determinar si hubo descuido o complicidad en la fuga de Eduardo Gerónimo Sosa (18), Juan Manuel Safie (37) y Luis Alberto Berrio (38), detenidos por robos agravados y tentativa de robo.

Uno de los puntos clave de la investigación es el boquete de 30 centímetros que los presos realizaron en la pared del calabozo. Los investigadores dudan de que los agentes no hayan escuchado el ruido, especialmente en la madrugada, cuando el ambiente suele ser silencioso.
Además, la IGS secuestró el libro de registros, donde los policías deben dejar constancia de sus inspecciones. Según la normativa, estos controles deben hacerse cada una hora o menos, dependiendo del criterio del personal.
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En paralelo, el senador y presidente del PRO, Gabriel Pradines, presentó un pedido de informes al Gobierno provincial para conocer detalles sobre la seguridad en la comisaría y las medidas tomadas tras la fuga.
