
La escena se repitió este lunes por la tarde en el centro de Mendoza, pero esta vez el ruido de la calle quedó en segundo plano. Familiares y allegados de Luciana Celeste Báez, la joven de 22 años que murió en el violento choque ocurrido en Colón y Perú, se reunieron para reclamar justicia. Sus padres estuvieron en la zona de Peatonal y San Martín, atravesados por el dolor y con un pedido que mantienen desde el día de la tragedia: que se esclarezca qué ocurrió y que haya justicia por la muerte de su hija.
Mientras la familia sostiene ese reclamo, del otro lado del expediente hay un joven de 21 años que atraviesa las consecuencias de haber quedado imputado por el accidente. Se trata de Héctor Octavio Barroso Gallegos, quien no declaró en la causa y permanece en libertad bajo una caución personal, con prohibición para conducir mientras avanza la investigación.
Según pudo conocer El Sol a partir de fuentes del caso, Barroso Gallegos se encuentra emocionalmente afectado por lo ocurrido. La muerte de Luciana y las lesiones que sufrieron las otras personas que viajaban en el Fiat Cronos, entre ellas la pareja de la víctima fatal, lo mantienen, aseguran, en una situación personal compleja.
Su entorno sostiene que el joven quiere pedirle perdón a la familia de la víctima y darle el pésame. También pretende brindar una explicación dentro del expediente cuando corresponda y, según aseguran quienes lo acompañan, no quiere generar odio ni profundizar el enfrentamiento con los familiares.
La posición que transmiten es concreta: Barroso Gallegos no se considera un “asesino al volante” ni alguien que estuviera conduciendo de manera temeraria o circulando a alta velocidad.
Por el contrario, sostienen que había tomado recaudos para que el vehículo estuviera en condiciones y que existe un elemento que ahora deberá ser determinado por los peritajes: una posible falla en el sistema de frenos.
Un grave accidente vial ocurrió este miércoles a las 23 en la esquina de Perú y Colón, en Ciudad, donde chocaron un Fiat Cronos y un Citroën C4 y una mujer murió en el acto. Como consecuencia del impacto, otras cuatro…
Había retirado el auto del taller ese mismo día
Uno de los puntos que analiza la fiscal de Tránsito que lleva la causa, Mariana Gutiérrez, es qué ocurrió con el Citroën C4 Cactus negro que conducía Barroso Gallegos antes del impacto contra el Fiat Cronos.
El joven había retirado el vehículo de un taller especializado en frenos el mismo día del siniestro. Por el trabajo había pagado unos 170.000 pesos. Sin embargo, de acuerdo con el relato de la joven que lo acompañaba, los frenos no habrían respondido cuando atravesaron la calle Perú.
La testigo declaró, además, que antes de ese momento no habían pasado ningún otro semáforo en rojo. Su relato forma parte de los elementos que deberá analizar el Ministerio Público junto con las pericias mecánicas y el resto de la evidencia.
La hipótesis de una falla mecánica no significa, en estos primeros tramos de la instrucción, que esa haya sido la causa definitiva del choque. Es una de las líneas que deberá ser confirmada o descartada mediante los estudios realizados sobre el vehículo y el resto de las pruebas.
La instrucción también espera la incorporación de los desgravados de las cámaras de seguridad ubicadas en la zona de Colón. Esas imágenes pueden resultar determinantes para reconstruir los segundos previos al impacto.
Qué pasó con el celular de Luciana
Otro punto que permanece abierto es el destino del celular de Luciana.
Después del choque, varias personas se acercaron al lugar. Según consta en la causa, algunas de ellas, en su mayoría personas en situación de calle, comenzaron a retirar objetos que habían quedado en la escena. Un hombre que también se encontraba en situación de calle declaró que intentó impedirlo, aunque no pudo evitar que algunas pertenencias fueran sustraídas.
Entre ellas estaba el Motorola G24 Power celeste que llevaba la joven víctima.
“Quiero por lo menos tener sus cosas, sus fotos, recuperar de alguna manera un poco de lo que era la vida de mi hija”. Con esas palabras, Susana Knoch, madre de Luciana Celeste Báez, inició un pedido de solidaridad para intentar…
Su madre, Susana Knoch, quien estuvo presente la marcha este lunes, inició un pedido público para intentar recuperarlo. Para la familia, el teléfono tiene un valor que excede ampliamente al del aparato: allí estaban fotografías, videos y recuerdos de la joven.
“Necesito tener las cosas de mi hija”, fue uno de los pedidos de la mujer, que recibió en la Fiscalía parte de las pertenencias de Luciana, pero no el teléfono ni la billetera de su novio.
El dato también forma parte de la investigación para determinar qué ocurrió con los objetos que quedaron dentro o alrededor de los vehículos después del impacto.
La caución impuesta por el Ministerio Público
La situación procesal de Barroso Gallegos también generó malestar en la familia de Luciana, particularmente por la interpretación de que el joven habría recuperado la libertad luego de pagar una fianza de 6 millones de pesos.
Sin embargo, Barroso Gallegos no depositó seis millones de pesos.
La fiscal Gutiérrez dispuso su libertad bajo una caución personal, que es una modalidad de garantía distinta al depósito de dinero en efectivo.
En este tipo de caución, un tercero -un familiar, amigo o allegado- se presenta ante la Justicia y asume la obligación de garantizar que el imputado cumplirá las condiciones impuestas durante el proceso. Para ello debe acreditar las condiciones patrimoniales requeridas y formalizar la garantía.
La causa tiene imputado al joven por homicidio culposo agravado, lesiones graves culposas agravadas y lesiones leves culposas, todo en concurso ideal.
La acusación se relaciona con la muerte de Luciana y con las lesiones sufridas por las otras cuatro personas involucradas en el siniestro. El novio de la joven fallecida sufrió heridas de gravedad y continúa con su recuperación.
Además de la caución personal, el joven tiene prohibido conducir vehículos mientras continúa la investigación.



