“El puente de Londres ha caído”, el protocolo que se activa tras la muerte de la reina Isabel II

Dicho protocolo es solo uno de varios procedimientos elaborados y estrictos que se llevan a cabo cuando muere un miembro de la familia real.

La muerte de la reina Isabel II inicia el plan conocido como “Operación Puente de Londres“, un protocolo secreto planeado hace años con los detalles sobre las primeras horas tras anunciarse el fallecimiento.

El protocolo es solo uno de varios procedimientos elaborados y estrictos que se llevan a cabo cuando muere un miembro de la familia real y del que se fueron filtrando fragmentos a lo largo de los años.

De acuerdo al protocolo, la primera ministra será una de las primeras en ser informada del fallecimiento de la Reina.

VER: A los 96 años, murió la Reina Isabel II

“El puente de Londres ha caído”, es la frase que pronunciará Edward Young, el secretario privado de la reina para informar la noticia y el mensaje es enviado a los miembros de la Oficina del Consejo Privado.

Mientras que los parlamentarios y altos funcionarios recibirán una llamada y un correo electrónico que dirá: “Estimados colegas, es con tristeza que les escribo para informarles sobre la muerte de Su Majestad la Reina”.

El mensaje se enviará a las otras 36 naciones de la Commonwealth, la Mancomunidad de Naciones, donde la reina continuaba sirviendo como figura simbólica.

Esto se realizará junto con un anuncio en las redes sociales y las banderas permanecerán a media asta dentro de los 10 minutos posteriores a la noticia.

Además, los presentadores de los informativos se vestirán de luto y se suspenderán los programas, ya que se fusionarán las cadenas para dar detalles de la noticia.

El Parlamento será convocado especialmente, habrá varios días de luto y un acto para formalizar el inicio del reinado del príncipe Carlos, hijo de Isabel II y heredero de la corona británica.

Según la operación Puente de Londres, al fallecer la monarca en la residencia de Balmoral, en Escocia, el responso más inmediato tendría lugar en la catedral de Edimburgo, donde se aplicaría otro protocolo, conocido como Operación Unicornio.

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