El féretro de Isabel II emprendió su cortejo fúnebre hacia Londres

Los restos de la Reina salieron hoy del castillo de Balmoral.

El ferétro de Isabel II, la monarca más longeva del Reino Unido, salió hoy del castillo de Balmoral, en Escocia, en la parte trasera de un coche fúnebre Mercedes Benz negro y cubierto con el estandarte real –tres leones dorados para Inglaterra, un león rojo por Escocia y un arpa por Irlanda– y una corona de flores blanca.  Recorrerá varias localidades hasta llegar a Edimburgo, en el inicio de un cortejo que permitirá a los británicos y visitantes despedirse de su reina.

La comitiva de siete coches debe llegar a Edimburgo seis horas después, tras recorrer 281 kilómetros en una ruta de abundante verde, con postas en las localidades de Aberdeenshire, Aberdeen, Angus y Tayside, paradas previas al arribo a la capital de Escocia.

También se dispusieron vallas a lo largo del camino, donde se espera la presencia de miles de personas.

Con un amplio despliegue de seguridad y, conforme al protocolo previsto, sus restos deberán llegar al Salón del Trono del Palacio de Holyrood, la residencia oficial de los reyes en Escocia, una de las cuatro naciones del Reino Unido junto a Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.

Además del deceso de la Reina y la proclamación de su hijo como el nuevo rey Carlos III, también captó la atención de la prensa la reaparición de los príncipes Guillermo y Enrique, al lado de sus esposas Catalina y Meghan.

Los preparativos para recibir el féretro de Isabel II no cesaron en Escocia desde su deceso el jueves pasado, cuando veraneaba en su residencia privada.

Hoy, en las inmediaciones de Holyroodhouse, los jardineros trabajaban para dejar todo listo antes de la llegada del féretro, mientras que un amplio perímetro cerraba los alrededores del palacio, donde no se permitía la concentración de visitantes para depositar flores u otros tributos. Sin embargo, algunos protocolos se rompían y los ciudadanos se acercaban a rendir homenajes.

El féretro reposará en la sala del trono del palacio, antes de ser trasladado mañana a la cercana catedral de Saint Giles, donde permanecerá hasta que el martes un avión lo transporte a Londres, acompañado por su hija la princesa Ana.

En la capital, los restos de la reina serán llevados un día después en procesión del Palacio de Buckingham al de Westminster, donde permanecerá sobre un catafalco color púrpura para permitir a los británicos despedirse hasta el día del funeral de Estado.

El primer funeral de Estado desde el del exprimer ministro Winston Churchill en 1965 tendrá lugar el 19 de septiembre ante decenas de líderes mundial, como el presidente estadounidense, Joe Biden, y atraerá a millones de personas.

El nuevo monarca, Carlos III, de 73 años iniciará mañana en Escocia su gira por el Reino Unido para asistir a una sesión de condolencias en el Parlamento escocés, uno de los emotivos tributos que los políticos pronuncian en los últimos días.

En paralelo, hoy, el nuevo rey fue nombrado formalmente monarca de Australia y Nueva Zelanda, en sendas ceremonias oficiadas por las autoridades locales.

En Canberra, el gobernador general David Hurley proclamó a Carlos III como rey de Australia “por la gracia de Dios”.

En una ceremonia similar en Wellington, la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, alabó al nuevo monarca por su “afecto” al país y haber “demostrado de manera consistente su aprecio profundo por nuestra nación”.

Canadá, en tanto, celebró ayer la ceremonia de proclamación de Carlos III en la residencia oficial del gobernador Rideau Hall, con la presencia del primer ministro Justin Trudeau, entre más.

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