
La conmoción por la muerte de un adolescente de 15 años durante una clase de Educación Física en el Instituto Valentín Bonetti volvió a abrir el debate sobre los controles de salud que deben cumplir los estudiantes antes de realizar actividad física en las escuelas.
En Mendoza, la normativa vigente de la Dirección General de Escuelas (DGE) establece que, en la mayoría de los casos, los alumnos no están obligados a presentar un apto físico médico para participar de las clases. En su lugar, el sistema prevé un mecanismo simplificado basado en una declaración jurada, que deben firmar los padres o tutores responsables acreditando que el estudiante no presenta antecedentes de salud que limiten la práctica deportiva.
La medida se enmarca en la Ley provincial 9.564, que busca facilitar el acceso de niños, niñas y adolescentes a la actividad física. Según un memorándum oficial enviado a las escuelas, los estudiantes “sin antecedentes familiares ni personales patológicos y con controles de salud dentro de parámetros normales” quedan exceptuados de presentar estudios médicos específicos para realizar actividad física escolar.
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En ese sentido, la normativa de la DGE indica que el electrocardiograma (ECG) no es obligatorio de forma general. Solo se recomienda solicitarlo en determinados casos, especialmente cuando se trata de niños o adolescentes con posibles enfermedades cardíacas de origen genético o cuando no cuentan con estudios realizados previamente en la etapa pospuberal.
De esta manera, el procedimiento habitual al inicio de cada ciclo lectivo es que las escuelas soliciten a las familias una declaración jurada sobre el estado de salud del estudiante, sin necesidad de presentar un certificado médico ni acreditar controles que den cuenta de un seguimiento de sus condiciones de salud. Solo en caso de que existan antecedentes o situaciones médicas particulares puede requerirse una evaluación más completa o estudios complementarios.
Normativa actual
El caso Thiago
Thiago Farina cursaba segundo año en el Bonetti y sufrió una descompensación durante una clase de Educación Física. En la escuela le practicaron maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) mientras esperaban la ambulancia. Luego fue trasladado de urgencia al Hospital Humberto Notti, donde ingresó en estado crítico y, pese a los esfuerzos médicos, minutos después se confirmó su fallecimiento.
Según se informó, el adolescente padecía “hipertensión pulmonar primaria, tenía seguimiento médico periódico y medicación para su afección”. No obstante, contaba con el apto médico correspondiente para realizar actividad física y estaba bajo control del equipo médico del hospital Notti.



