
La actividad reunió a personas privadas de libertad, liberadas, familiares, voluntarios y referentes del programa, en una jornada que reafirmó el valor del deporte como herramienta de inclusión y reinserción social.
El Servicio Penitenciario de Mendoza, junto con la Subsecretaría de Deportes de la Provincia, acompañó la realización de esta actividad, fortaleciendo el trabajo articulado con organizaciones de la sociedad civil y promoviendo espacios concretos de integración y desarrollo personal.
Asimismo, participaron autoridades provinciales, representantes del Servicio Penitenciario, dirigentes del rugby mendocino, empresas colaboradoras, organizaciones sociales y familiares de los jugadores.
La actividad se desarrolló en el estadio Malvinas Argentinas y contó con la participación de jugadores que actualmente continúan su proceso dentro de los establecimientos penitenciarios, personas que ya recuperaron su libertad, voluntarios, familiares, autoridades y miembros de la comunidad mendocina.
La jornada contó además con la participación del Club Unión, institución que nuevamente se sumó a esta propuesta de integración a través del deporte, así como también de la banda de música San Miguel Arcángel del Servicio Penitenciario de Mendoza, que acompañó el encuentro aportando un marco institucional y de cercanía con la comunidad.
«Cada vez hay más gente comprometida dentro de esta iniciativa, ya que este programa ha demostrado ser la clave para la transformación de las personas privadas de libertad y para la reducción de la reincidencia también. Una vez recuperada la libertad, estas personas tienen la posibilidad de reinsertarse dentro de la sociedad, y todo a partir del deporte y sus valores», expresó el subsecretario de Deportes, Federico Chiapetta.
Diez años de trabajo y transformación
Desde hace una década, Caciques desarrolla su labor dentro de los establecimientos penitenciarios de Mendoza, utilizando los valores del rugby como una herramienta de transformación individual y colectiva. Actualmente, el programa se lleva adelante en cinco complejos penitenciarios de la provincia, alcanzando a más de 300 jugadores.
A través de entrenamientos, talleres y espacios de acompañamiento, el proyecto promueve valores fundamentales como el respeto, la responsabilidad, el esfuerzo y el trabajo en equipo, contribuyendo a la construcción de nuevas oportunidades de vida.
Uno de los aspectos más significativos de este encuentro fue la participación conjunta de personas privadas de libertad y jugadores que hoy se encuentran en libertad, reflejando la continuidad del acompañamiento antes, durante y después del cumplimiento de la condena.
«Ser cacique cambió mi manera de comunicarme con las personas. A través de este deporte aprendí el valor del respeto, la disciplina, el compañerismo, y comprendí que existe la posibilidad de cambiar», afirmó uno de los jugadores privados de su libertad.
Un puente entre la comunidad y la reinserción
El partido extramuros constituye uno de los momentos más importantes del año para el programa, ya que permite compartir una experiencia deportiva y humana junto a las familias, referentes sociales y la comunidad.
Durante la jornada, los jugadores pudieron demostrar el camino recorrido dentro del programa, poniendo en práctica los aprendizajes adquiridos y evidenciando que los procesos de reinserción son posibles cuando existen oportunidades, vínculos positivos y acompañamiento sostenido.
«Los valores de la convivencia, pertenencia, responsabilidad, compañerismo motiva a las personas privadas de libertad a seguir adelante y a cambiar su realidad. Además, se busca reducir el impacto psicológico de los efectos de prisionalización y el deporte ayuda firmemente a lograr ese fin», afirmaron desde la institución penitenciaria.
Cada partido representa una oportunidad para visibilizar el esfuerzo de quienes transitan procesos de cambio, fortalecer los lazos familiares y reafirmar el compromiso de la comunidad con la construcción de oportunidades de inclusión.
A diez años de su creación, Caciques continúa consolidándose como una experiencia pionera de rugby en contextos de encierro, promoviendo hábitos saludables, disciplina, compromiso y herramientas concretas para la reinserción social, contribuyendo a una sociedad con más integración, más oportunidades y menores índices de reincidencia.





















