
El cofundador de Microsoft advirtió que la sociedad no está lista para la velocidad del cambio tecnológico, pidió contemplar frenar el desarrollo de los algoritmos y alertó sobre el impacto masivo en el empleo durante las próximas dos décadas.
El cofundador de Microsoft, Bill Gates, afirmó este martes que se debería evaluar una desaceleración en el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) hasta que la sociedad esté en condiciones de procesar su impacto.
En una entrevista concedida a la cadena india NDTV, Bill Gates reconoció la paradoja de su postura: admitió que parece “sorprendente” que un histórico impulsor del desarrollo tecnológico como él proponga frenar el ritmo de avance de los modelos de inteligencia artificial.
“Si pudiéramos ralentizar las cosas, creo que deberíamos considerarlo debido a esta necesidad de prepararnos para un cambio tan rápido (…) Es un caso raro en el que la innovación puede ser tan amplia y tan dramática que no estamos preparados para ella”, señaló el empresario.
El empresario advirtió que ya se detectaron fallos en los procesos de entrenamiento, donde algunos modelos aprendieron a “hacer trampa y tomar atajos” no previstos por los desarrolladores con tal de cumplir las metas asignadas.
El detalle de las alarmas globales
Durante la entrevista, en la que elogió el liderazgo de la India en el sector tecnológico y la ubicó a la vanguardia en el uso de inteligencia artificial para la salud pública y la agricultura, Gates sostuvo que el principal desafío de esta herramienta será la destrucción y reestructuración del empleo en los próximos 20 años.
Las advertencias del cofundador de Microsoft refuerzan un clima de cautela sin precedentes en la industria tecnologica estadounidense. El reclamo coincide con los llamados de Sam Altman, Dario Amodei y Elon Musk a establecer regulaciones preventivas globales que mitiguen riesgos sistémicos, desde la pérdida de alienación de las arquitecturas de IA hasta la hiperconcentración de mercado y las amenazas a la ciberseguridad.
La controversia se ha intensificado tras las denuncias del exinvestigador de Anthropic Jacob Coxon, quien renunció tras acusar a las empresas del sector de “jugar con nuestras vidas” debido a la presión competitiva, advirtiendo que la inteligencia artificial podría causar la extinción de la humanidad hacia finales de esta década.
El presidente de EEUU, Donald Trump, rechazó desarrollo y ha tachado de “fuerzas negativas” a quienes piden regulaciones, argumentando que cualquier freno otorgaría una ventaja estratégica a China.





