
La AmCham Summit 2026, la actividad anual de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina que se desarrolló en el Centro de Convenciones de la Ciudad de Buenos Aires, tuvo una característica principal: se habló de la situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Los principales dirigentes del oficialismo, desde Patricia Bullrich hasta Diego Santilli, tuvieron que sortear preguntas públicas y en privado acerca de que pensaban y que veían de lo que le sucede al ministro coordinador.
Hoy, el funcionario se encuentra atravesado por causas judiciales que indagan su evolución patrimonial y cómo financió sus vuelos privados y se refugia en el respaldo de los hermanos Javier y Karina Milei para sobrevivir en su puesto.
Los ministros y referentes libertarios pisaron el lugar pegado a la Facultad de Derecho con la plena intención de hablar del rumbo económico y de las reformas que logró implementar La Libertad Avanza. Pero de manera continua, sostenida, tuvieron que escuchar preguntas y/comentarios sobre el ex vocero presidencial.
Varios, con solo escuchar el apellido Adorni, ponen mala cara. O se preguntan “¿Qué más querés que diga?”. Algunos directamente responden de manera cortante: “El Gobierno ya sentó su posición del tema”. La incomodidad es la regla ante el efecto jefe de Gabinete.
Los empresarios que estuvieron en el sitio, entre actividad, comidas y charlas, no dejaron de mencionar lo que pasa. Los dirigentes políticos, muchos aliados a la gestión libertaria, criticaron el accionar oficial en el escenario, constató la Agencia Noticias Argentinas.
Evaluaron que el Gobierno quemó a toda velocidad su capital político y que costará entablar entendimientos con la figura del ex candidato a legislador porteño presente en negociaciones. Muchos legisladores que caminaron el Centro de Convenciones anticipan que el ministro coordinador no puede pisar el Congreso para dar su informe de gestión. “Va a ser una carnicería”, definen.
Y, ante la consulta de qué debe hacer el hombre en la mira judicial, responden sin titubeos: “Debe renunciar”. Así, sin vueltas.
A propósito del ministro coordinador, hizo su aparición en el lugar pasadas las 18 con Javier Milei. En compañía de Mario Lugones, el ministro de Salud, y Pablo Quirno, el ministro de Relaciones Exteriores, intentó mostrar un buen humor. Iba a ingresar junto con sus compañeros de gabinete por la entrada principal pero una orden cambió los planes.
“Javier los quiere ver”, dijo una voz de la seguridad que los acompañaba. Y doblaron por un acceso lateral al escenario, justo por donde ingresó el Presidente para dar su discurso. Un lugar fuertemente custodiado, sin posibilidad de que entre la prensa.




