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qué opciones maneja y cómo se arma Patricia Bullrich para ser candidata

Patricia Bullrich lanzó definitivamente este viernes el “Plan B”, con un video que difundió en redes sociales, musicalizado casualmente por ese grupo de reggaetón, en el que se jacta de conocer la Argentina y “la fuerza de los argentinos”.

Es un desafío más de la senadora hacia el presidente Javier Milei, después de los múltiples que le hizo en los últimos meses, como cuando pidió abiertamente la renuncia de Manuel Adorni, presentó su renuncia a la jefatura del bloque del Senado o publicó un video suyo con la cortina musical de Lali, la artista más crítica de Milei.

¿Significa algo más? Por ahora no lo será desde lo público, ya que Bullrich, al menos, no insistirá en los próximos días con este tipo de posteos. Pero en la intimidad, la dirigente está convencida desde hace tiempo, como lo viene contando Clarín, que puede ser protagonista en la parada electoral que viene.

A Bullrich no le interesa otro cargo que ser presidenta. Si no se le da su deseo, seguirá siendo senadora. Pero no la motiva ni la Ciudad, ni la Provincia, ni ser vicepresidenta o proyectar, como alguna vez dijo en una entrevista, un mandato en 2031, después de una reelección de Milei.

“Estoy preparada para ser presidenta”, dijo Bullrich el jueves en una entrevista con Infobae TV. Un par de horas después salió con el posteo de “se vienen cositas” y a la mañana siguiente con su spot casi de campaña en el que nacionaliza sus intenciones.

En toda esa ensalada, y contrariamente a lo que dice en algunas entrevistas, Bullrich cree que el momento de jugar es ahora. Está segura de que si la economía no mejora, Milei pierde la elección. Y que para asegurar el apoyo de gran parte del electorado que ella aportó desde Juntos por el Cambio en 2023, hay que renovar la oferta y asegurar la continuidad del actual proyecto. Con ella. No con Milei.

De allí que, sin decirlo, se ilusione con ser la candidata de un frente más amplio que La Libertad Avanza, en caso de que una eventual crisis golpee a Milei y no le permita ser candidato. Pero tampoco le esquiva a una PASO mano a mano con el Presidente, si se la propusieran, escenario bastante improbable.

Tal vez por eso es que Bullrich no disimula su intención, contraria a la del Gobierno, de mantener la primaria durante 2027. La ve como ordenadora y siempre resalta que ella salió victoriosa de la de 2023 contra Horacio Rodríguez Larreta.

En el Senado, precisamente, es donde más se le complica hoy al Gobierno para lograr los 37 votos necesarios que garanticen la media sanción del proyecto de reforma política. Ahí, en el bloque libertario, manda Bullrich, que puede darle más o menos ímpetu a esos cambios electorales de acuerdo a su conveniencia.

La ruptura per se sigue siendo el escenario menos conveniente para la ex ministra de Seguridad. Si decide irse de la coalición quedaría marcada internamente como Victoria Villarruel y desde el mileísmo podrían ser despiadados en sus críticas hacia ella. Le preocupa que eso impacte en sus niveles de imagen, siempre atractivos en la opinión pública.

No quiere llegar a ese extremo, pero tampoco lo descarta. Mientras tanto, se reúne periódicamente con dirigentes de su riñón, con gobernadores que le aseguran su futuro apoyo y con empresarios de una enorme influencia que le dicen sin tapujos que lo que viene tiene que ser por un camino similar en cuanto a modelo macro pero con diferencias sustanciales en términos institucionales.

El nivel de agresividad de Milei, hacia los principales actores del círculo rojo, hacia los políticos y sobre todo con los periodistas, parece ir llegando a un límite de tolerancia. Bullrich tampoco soporta más tragarse esos sapos y no poder salir a marcarle límites al propio presidente, con el que asegura tener una relación sincera, de socia política, pero no de subordinación.

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