
El mendocino Jorge Tahán, campeón panamericano de wushu en espada, visitó los estudios de Sitio Andino y compartió la historia detrás de su carrera internacional. A los 26 años, entrena entre cuatro y cinco horas diarias, se prepara prácticamente solo junto a su profesora y sueña con viajar a China para continuar creciendo.
Su presente es el resultado de una pasión que fue ganando espacio hasta convertirse en una forma de vida. Durante la entrevista repasó sus comienzos, la exigencia de competir contra los mejores, el respaldo económico y el papel de su familia y su maestra, además de los proyectos con los que busca dar otro salto.
Qué es el wushu y cómo el mendocino encontró su pasión
Tahán explicó que el wushu es una disciplina de origen chino vinculada al kung fu y describió la modalidad en la que compite: “La parte que se llama taolu, la parte que practico yo, es de formas, de rutinas, en la que uno exhibe y simula una pelea”, detalló. También distinguió el sanda, la modalidad de combate que identificó como el boxeo chino. Su padre lo inició en las artes marciales durante la infancia, aunque después se alejó para probar otros deportes, entre ellos fútbol y rugby.
El regreso llegó hace unos dos años y medio, cuando retomó el kung fu tradicional y descubrió su vertiente competitiva: “Me inspiró mi profesora, me motivó a seguir. Me obsesioné, quise más, quise más, quise más. Y en cuanto quise acordar ya estaba compitiendo a nivel nacional”, recordó. El contacto con la élite internacional aumentó sus aspiraciones: “Pude ver a los mejores atletas del mundo y me obsesioné más. Entonces este año me propuse ir al Panamericano y pisar fuerte”.
Cuatro o cinco horas diarias y una preparación casi en soledad
Aunque durante la conversación utilizó varias veces la palabra obsesión, Tahán encontró en la pasión una explicación más precisa de su compromiso: “Disfruto mucho lo que hago y por eso el empeño, las ganas. Tener ganas de ir a entrenar todos los días, no verlo como un peso. Obviamente, como todo, hay días en los que uno no se levanta motivado”, expresó. Esa elección sostiene una rutina de entre cuatro y cinco horas diarias de entrenamiento.
La preparación en Mendoza tiene una dificultad adicional, porque sus compañeros practican kung fu tradicional y no comparten su recorrido competitivo internacional: “Entreno solo prácticamente. Soy yo y mi profe, porque mis demás compañeros hacen kung fu tradicional”, explicó. En ese contexto, el trabajo también implica superar sus propias dudas: “Es por ahí una lucha conmigo, en el sentido de ‘puedo, no puedo, sí puedo’. Y es muy importante eso en el día a día”.
La confianza para enfrentar a los mejores y el costo de competir afuera
La experiencia internacional le mostró una exigencia distinta de la que encuentra en los torneos argentinos: “A nivel nacional no te encontrás la misma competencia que afuera. En el nacional siempre compito con los cuatro o cinco mismos chicos”, señaló. Para afrontar ese salto, se apoya en la preparación y en su confianza: “Yo sé también lo que entreno y siento que estoy ahí también, que entreno a la par de ellos. Tengo mucho entrenamiento mental, más allá del físico”, aseguró. Si bien no cuenta con acompañamiento psicológico profesional, manifestó que le gustaría incorporarlo.
El desafío también pasa por conseguir los recursos para viajar, ya que, según contó, la federación no les brinda apoyo económico y los deportistas deben solventar pasajes y estadías. En su caso, destacó el respaldo provincial: “Tengo cercanía con la Subsecretaría de Deportes. Ellos me bancan económicamente”, afirmó. Sobre el procedimiento para acceder a esa colaboración, agregó: “Yo obviamente presento un informe y ellos me brindan ayuda”.
El sueño de entrenar en China y los próximos desafíos de Jorge Tahán
El campeón mendocino quiere viajar a China en 2027 para perfeccionarse durante unos meses y proyecta participar en el Sudamericano y el Mundial. Durante la charla mencionó tentativamente Brasil y Filipinas como escenarios de esas competencias, con detalles todavía pendientes de confirmación. También reconoció que necesita preparar el presupuesto para afrontar esos objetivos: “Tengo tiempo para juntar, para ganar, para ahorrar”, dijo. Aunque hasta ahora no organizó rifas, dejó abierta esa posibilidad si fuera necesaria: “Si se tiene que hacer, se hace”.
Más allá de las medallas, Tahán destacó el crecimiento personal que encontró en las artes marciales: “Desde que descubrí esta disciplina, lo que te da el kung fu para mí es un estilo de vida que me lleva más allá del deporte”, sostuvo. Agradeció a su maestra y a su familia, a la que definió como su equipo y su sostén, y valoró el vínculo con otros atletas: “Hay un ambiente tan lindo de compañerismo. Todos luchamos por algo. Es una lucha para mejorarse a sí mismo”.
Datos importantes
Suiprofesora Natalia Sosa es uno de los cimientos para su presente en el deporte, en tanto que ambos forman parte de la Escuela internacional Tian Kung Chien, una reconocida institución de la provincia.






