
Mientras Javier Milei daba de qué hablar en España, en la Cámara de Diputados su partido votaba dos leyes peronistas: el restablecimiento de la ley de Tierras –previo a intentar derogarla por distintas vías–, junto con la ley que garantiza fondos para el colectivo de discapacidad, aunque con otro nombre. La contradicción fue tal que los propios diputados del oficialismo quedaron confundidos después de votar y reivindicaron una ley impulsada por un peronista-piquetero.
Este miércoles se vivió una jornada impensada en Diputados. Mientras Milei recibía premios poco prestigiosos, insultaba periodistas locales y argentinos, y tildaba de dictador a Pedro Sánchez en su propio país, la Cámara baja sesionaba con un temario impuesto por la oposición.
La misma convocatoria a la sesión fue forzada por los bloques que se ubican en las antípodas de LLA. Los diputados del oficialismo la pidieron luego de que el PJ, la Coalición Cívica, Encuentro Federal, Provincias Unidas y el FIT empezaran a aunar fuerzas para rechazar el DNU 70/23 luego de que la Corte Suprema dejara en pie el artículo 154 que derogaba la ley de Tierras. Para desbaratar esa sesión, los libertarios, que de a poco aprendieron a “hacer política”, le ofrecieron a los bloques dialoguistas –con el PRO y la UCR a la cabeza– la sesión que se concretó este miércoles.
Una de las ofertas que le hicieron los libertarios a sus aliados incondicionales fue que en el temario se incluiría el restablecimiento de la ley sancionada durante el gobierno de Cristina Kirchner, que pone un límite del 15% a la venta de terrenos rurales en manos de extranjeros.
Los rechazos de diferentes sectores tras el pronunciamiento del Máximo Tribunal no se hicieron esperar y ni el oficialismo ni los aliados a la Casa Rosada estaban dispuestos a pagar el costo político por ese tema, una vez más. La primera vez fue en el Senado, cuando se trató la ley de Inviolabilidad de la propiedad privada y, a último momento, Patricia Bullrich debió quitar el capítulo por falta de votos.
Pero también, LLA les prometió a sus aliados incorporar en el temario otros dos proyectos de extrema sensibilidad. Así, les dieron la excusa perfecta para no dar quorum en la sesión opositora, que también los incluía. Se trata de los proyectos de Discapacidad y de Desendeudamiento.
Ese fue el primer indicio: los libertarios, a diferencia de sus primeros meses en el Gobierno, no “aceleraron en la curva”, ni apelaron al “principio de revelación” para exponer a “las ratas del Congreso”. Más bien, se dejaron llevar. Ya lo habían hecho antes: al presentar sus propios dictámenes de Discapacidad y de Desendeudamiento, pese a que desde el Presidente para abajo ya habían dicho hasta el cansancio que la toma de un préstamo es un “asunto entre privados”.
Como sea, la sesión fue la frutilla del postre del giro de 180° que LLA dio en el Congreso. Ese giro se fue dando en capítulos. El primero de ellos se dio cuando La Libertad Avanza votó la ley de Inviolabilidad de la propiedad privada, con el restablecimiento de la ley de la era Cristina Kirchner y la “derogación de la derogación” contemplada en el DNU 70/23.
Lo curioso es que los diputados violetas que defendieron la ley con el sello de Federico Sturzenegger no hicieron alusión a ese capítulo en los discursos que dieron desde sus bancas. Pusieron el foco en otros capítulos de la ley: los de expropiación y desalojo. Es más, la introducción de ese capítulo fue un acting acordado con la UCR que preside Pamela Verasay. Fue un diputado de esa bancada, Diógenes González, quien propuso esa reincorporación durante el debate en comisión. El plan A era que lo hiciera el PRO.
Las chicanas no se hicieron esperar. Desde el massismo hasta La Cámpora aprovecharon la sesión para enrostrarles a los libertarios que estaban votando una ley kirchnerista. “La Libertad Avanza va a estar levantando la manito a favor de una ley que su Presidente quiso hacer pelota“, dijo desde su banca la camporista Paula Penacca.
La segunda contradicción de la jornada llegó con la emergencia en Discapacidad. La Libertad Avanza y el PJ aplaudieron, en tándem, que el libertario Gerardo Huesen aceptara los cambios propuestos por el presidente de Argentina Federal, Oscar Herrera Ahuad. A viva voz, el misionero pidió modificaciones que previamente habían sido acordadas con diferentes sectores del colectivo de discapacidad, los bloques opositores (salvo la Izquierda y los cordobeses de todos los bloques que se abstuvo al momento de la votación), y hasta el Episcopado. Básicamente, todos los enemigos públicos de Milei.
Así fue que casi todo el recinto, con los libertarios, la UCR y el PRO incluido, votaron una ley que originalmente fue impulsada por el massista Daniel Arroyo y reflotada por el peronista Juan Marino: la emergencia en Discapacidad. Esa misma ley que Milei vetó, quiso derogar en el Presupuesto 2026 y luego se negó a cumplir y hasta judicializó.
Es cierto, el proyecto lleva otro nombre: “Ley de fortalecimiento del Sistema de Discapacidad”. Y, como la bautizó la bullrichista Laura Rodriguez Machado, exdiputada del PRO que emprendió las negociaciones con los diferentes sectores, se trata de una “propuesta superadora”.
¿El motivo? Básicamente, es un copy paste de los beneficios que se incluyeron en la Emergencia en Discapacidad, pero con la condición de que, a partir de la sanción de la ley (debe pasar por el Senado) deben estar garantizados en el presupuesto de cada año.
En otras palabras, la “propuesta superadora” convirtió el tema que Milei rechaza en una política de Estado. El colectivo de Discapacidad ya no deberá exigir (siempre y cuando Milei y los presidentes que sigan cumplan con el Presupuesto) que se giren partidas presupuestarias de manera discrecional, sino que estas deberán estar garantizadas en la “ley de leyes” de cada año. Y con un dato no menor, sobre todo para un Presidente que hace del equilibrio fiscal su política de Estado: los fondos deberán ser, como mínimo, equivalentes al del presupuesto del año previo.
Las volteretas a las que fueron sometidos los diputados de La Libertad Avanza, fueron tales que al menos dos de ellos festejaron haber votado una cosa diferente a la que se debatió en el recinto. Ellos fueron la rionegrina Lorena Villaverde y el chubutense César Treffinger. Ambos festejaron haber prorrogado un año más la Emergencia en Discapacidad. Es decir, el proyecto de Marino. Nada menos que el fundador del Partido Piquetero, que resultó ser el puntapié inicial de lo que derivó en la “propuesta superadora”.





