
El Gobierno nacional prepara un nuevo proyecto de ley que contempla otra tanda de desregulaciones. El mismo incluye medidas de fuerte impacto para la industria vitivinícola, una de las más importantes para Mendoza. La futura normal está siendo evaluada por el Ejecutivo local y el ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, confirmó que tiene sus objeciones.
Entre otros puntos, se plantea la eliminación definitiva de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), es decir, no del aporte obligatorio como hasta el momento se ha impulsado y que está en evaluación en la Justicia, sino de la ley que creó el organismo. También pretenden hacer una modificación de la Ley General de Vinos (14.878) y una reducción de la intervención estatal en distintos aspectos de la actividad.
Uno de los cambios más relevantes consta en eliminar la obligación de elaborar el vino dentro de la misma zona donde fueron producidas las uvas y la obligatoriedad para incluir la certificación de origen, añada o variedad de los vinos.

Acaso estos fueron los puntos que causaron más rechazo del ministro Vargas Arizu, que este viernes en conferencia aseguró: “Hasta donde yo vi, la ley trae muchas consecuencias. Se habla de importación de vino donde no hay ley de cortes. Se desestima las zonas, las regiones, que es de vital importancia para la vitivinicultura“.
En ese sentido, expresó: “La vitivinicultura no es un negocio más, es una forma de vida en la que hay 16 provincias que tienen vitivinicultura. Eso hace a la especialización, el lugar, la zona, el grado alcohólico. Un montón de circunstancias que no se pueden desconocer para hacerlo general“.
Para remarcar sus críticas, con contundencia, expresó: “Esto no es cerveza, esto es vitivinicultura“.
Vargas Arizu reconoció que tiene “muchas objeciones” al proyecto que fue presentado y reconoció que van a acercárselas a los diputados y senadores nacionales, así como plantear a las autoridades del Ejecutivo nacional.
Sin embargo, reconoció que su relación (a pesar de otras discrepancias en el pasado) con el ministro Federico Sturzenegger es “buena“. “Trabajamos juntos mucho tiempo y hemos hecho muchas desregulaciones”, señaló.

Aún así, marcó sus diferencias: “Lo nuestro es razonable, lo de él es razonable desde otro punto de vista. Nosotros insistimos y conocemos del tema. Él tiene una concepción más ideológica, pero menos de conocimiento profundo de cada uno de los temas“.



