
Sol Abraham, antes de entrar al programa Gran Hermano Generación Dorada, vivía en el barrio porteño de Recoleta, donde habría dejado una deuda millonaria de gastos comunes. La participante mostraba una vida de lujos en sus redes sociales, que se habrían terminado cuando se separó de su expareja.
“Las expensas son de $1.600.000, están a nombre de su ex, pero el usufructo de la propiedad está a nombre de Sol”, reveló el panelista Pepe Ochoa en LAM. Sin embargo, ese no es el único inconveniente que atraviesa. “Tiene problemas con sus vecinos, la tratan de ordinaria por sus modos y se lleva a las patadas con el encargado”, agregó.
Las actitudes y exigencias de Sol Abraham que enfurecieron a los empleados
Según explicó el periodista, la concursante habría tenido malos tratos y exigencias fuera de lugar con el personal del edificio, como pedirle al encargado tareas fuera de horario. Incluso se habría enfrentado con otros trabajadores al exigirles que no usen el ascensor principal de la propiedad.
En cuanto a la deuda del departamento, Ochoa reveló el episodio que desencadenó el conflicto con el consorcio: “Quiso pagar las expensas con un cheque sin fondos y se armó un despelote con los vecinos”. Varios propietarios confirmaron esta versión.
Uno de los habitantes del lugar aseguró que soportan la situación desde hace meses. “Paga un mes y después se extiende sin pagar varias cuotas”, reveló el hombre de manera anónima. Cuando la mediática salga de la casa de televisión, tendrá que enfrentarse a este grave problema económico.
La separación de su expareja y un cambio de vida drástico que terminó mal
A partir de su matrimonio con Marcelo Da Corte, Solange Gómez Abraham modificó su estilo de vida por completo. Se conocieron cuando trabajaban en un canal de música, fueron padres y, tras la separación, él dejó en claro que no quería quedar involucrado en sus escándalos.
Fuente: Radio Mitre



