
Enzo Fernández y Valentina Cervantes construyeron una vida junto a sus dos hijos, Olivia y Benjamín, en Londres, tras la histórica transferencia del futbolista al Chelsea F.C. Aunque la propiedad cuenta con comodidades de lujo como gimnasio y pileta climatizada, la cocina se convirtió en la habitación más usada y en el verdadero corazón del hogar.
Siguiendo la tendencia del open concept, la cocina se conecta de manera fluida con el comedor y las áreas de almacenamiento a través de grandes ventanales con estructuras de hierro y vidrio en formato de cuadrícula, propias del diseño neoyorquino.
Cómo es la cocina de Valu Cervantes y Enzo Fernández en Londres
El mármol en tonos claros se volvió el elemento estrella de la superficie, aportando una sofisticación natural que contrasta de manera armónica con los paneles inferiores de acabado metálico y los detalles de madera oscura. El espacio destaca de inmediato por su imponente isla central de líneas rectas, la cual introduce un sutil estilo fabril y está equipada con electrodomésticos de última generación.
Cada rincón se aprovecha al máximo mediante alacenas modulares en tonos neutros y grisáceos que guardan los alimentos, logrando una estética limpia y despojada de ruidos visuales. Asimismo, el lugar de importancia otorgado a la bodega de vinos, completamente visible a través de los cerramientos metálicos, añade un toque extra de exclusividad y confort, consolidando la idea de que la cocina ya no es solo un sector de cocción, sino un ambiente de reunión.

Los ventanales de hierro y luz natural
El uso estratégico de grandes cerramientos vidriados con perfiles de hierro negro se consolidó como el recurso arquitectónico clave para definir la identidad de este espacio. Este formato de cuadrícula inspirado en los lofts industriales norteamericanos permite generar una conexión total con el comedor y las vistas hacia el jardín exterior.
Más allá de su aporte estético, el despliegue de estos ventanales responde a una necesidad funcional muy valorada en la arquitectura moderna de las grandes capitales europeas. Al evitar las paredes ciegas, la luz natural fluye sin obstáculos por todo el ambiente, un factor indispensable en el invierno británico que transforma por completo la atmósfera interior de la cocina, convirtiéndola en un lugar cálido, dinámico y óptimo para las actividades diarias de la influencer junto a sus hijos.
Fuente: La 100.



