
La confirmación de la lesión de Leandro Paredes -una distensión en el isquiotibial derecho que lo deja afuera de los amistosos de la Argentina y que genera suspenso en proyección al Mundial– amplía una nómina de futbolistas que llegan entre algodones al torneo FIFA: ya son al menos diez los jugadores que integran la convocatoria y que están con inconvenientes físicos de distinta gravedad.
Si la confirmación de la lista de 26 se demoró hasta el jueves por la tarde había sido producto de que había varios intérpretes que estaban atravesando diversas rehabilitaciones. El diagnóstico de Paredes llegó justo a horas de abordar el vuelo rumbo a Kansas City. Y la cautela se extenderá incluso en los trabajos en Missouri.
Es por ello que Scaloni decidió tener en reserva a distintos jugadores para cubrir contingencias como Santiago Beltrán, Agustín Giay, Nicolás Capaldo, Nico Domínguez, Matías Soulé, Máximo Perrone y Emiliano Buendía. Todos ellos tendrán que estar atentos al teléfono ya que deberán sumarse al grupo en EE.UU. si se presenta alguna baja entre los que llegan con lo justo.
El uno por uno de los que llegan tocados
Cristian Romero: El de Cuti es el caso más avanzado entre los futbolistas que llegan con problemas físicos. El zaguero acumula 47 días de recuperación desde la lesión en el ligamento lateral de la rodilla derecha. Por los tiempos transcurridos y la evolución prevista, su panorama es más favorable que el de otros integrantes de la lista. Ya se entrenó en el predio.
Gonzalo Montiel: Cachete atraviesa una situación más delicada porque su desgarro grado 2 fue diagnosticado recientemente. En el escenario más optimista, podría estar disponible para el debut, aunque llegaría con apenas 33 días de rehabilitación. Por eso, su presencia genera especial atención dentro del cuerpo técnico.
Nahuel Molina: El lateral del Atlético también sufrió un desgarro, aunque de menor gravedad. Se trató de una lesión grado 1, que, si no aparecen complicaciones, le permitiría estar disponible para el primer partido de la fase de grupos, el 16 de junio. Tanto él como Montiel llegarían con lo justo al comienzo del torneo.
Emiliano Martínez: Dibu encendió las alarmas al revelar que se lesionó un dedo -una pequeña fractura- durante la entrada en calor de la final de la Europa League. Actualmente tiene inmovilizada la zona de la articulación y se perderá los amistosos ante Honduras e Islandia, pero estaría disponible ante Argelia, el 16/6.
Nicolás Paz: Uno de los casos que más seguimiento requiere. La Selección incluso llegó a enviar un médico a Italia para evaluar su estado y tras llegar a la Argentina trabajó en Ezeiza bajo el seguimiento del cuerpo médico. Aunque los informes iniciales eran alentadores tras el traumatismo que sufrió el 10 de abril en el partido ante Hellas Verona, su evolución será controlada día a día incluso en la víspera del estreno.
Julián Álvarez: El Araña sufrió un esguince en el tobillo izquierdo sufrido en la ida de la semifinal de ida de la Champions League (29/4) frente al Arsenal. Incluso disputó la revancha infiltrado una semana más tarde. El delantero ya trabajó en el predio con el seguimiento de los médicos: llegaría sin inconvenientes.
Nicolás González: El volante/extremo arrastra un desgarro sufrido el 28 de abril durante un entrenamiento del Atlético de Madrid. Ya en Ezeiza, está bajo seguimiento constante de los facultativos de la Selección para verificar su recuperación. Aunque integró la convocatoria de 26, hasta último momento tendrá que estar observado: difícil que participe de los amistosos.
Lionel Messi: Leo generó una alerta Mundial al presentar una inflamación en el isquiotibial izquierdo, aunque los estudios indicarían que no existe ruptura muscular. La noticia llevó tranquilidad dentro del cuerpo técnico. Deberá realizar reposo durante algunos días y podría perderse los amistosos previos, el objetivo es que llegue en buenas condiciones al debut de la Selección Argentina en la Copa del Mundo.
Thiago Almada: No jugó el último partido de la temporada producto de una sobrecarga muscular producto de la acumulación de esfuerzo en una 25/26 en la que el Atlético Madrid se jugó las semis de Champions y la clasificación a la UCL de la temporada siguiente.








