Mendoza, golpeada por la pérdida de empleo formal en 2026

La situación del mercado laboral en Argentina ha entrado en una fase crítica y los datos recientes de la Secretaría de Trabajo de la Nación confirman un escenario desolador para miles de trabajadores. El empleo registrado en el sector privado ha sufrido una contracción masiva, con una pérdida que supera los 100 mil puestos de trabajo en el último trimestre, marcando una tendencia que no parece encontrar piso. La medición corresponde a enero de este año en comparación con el mismo mes de 2025.

Lo cierto es que la llamada “economía dual” todavía no se acomoda. La apuesta de Javier Milei y su equipo económico es a la minería, la energía, el petróleo y el agro exportador. Por eso, aquellos distritos o provincias que todavía no están desarrollados o no tienen los recursos naturales suficientes, son los más perjudicados.

Lo que inicialmente se percibía como una desaceleración puntual se ha transformado en una sangría constante que afecta la estabilidad familias en todo el territorio nacional, reflejando una parálisis económica que golpea con especial dureza a sectores estratégicos como la construcción y la industria manufacturera.

Para Mendoza, el panorama es particularmente sombrío, ya que Mendoza se ubica entre las jurisdicciones que más puestos de empleo han perdido en este periodo. Contrario a lo que se podría esperar de una economía diversificada, los indicadores locales muestran una caída que supera la media nacional, dejando en evidencia la vulnerabilidad de nuestro sector privado ante el freno del consumo y los traspiés de la obra pública.



Según los especialistas, esta pérdida de empleo genuino no solo afecta el poder adquisitivo de los hogares locales, sino que genera una presión insostenible sobre el sistema de seguridad social y los servicios públicos, que deben atender a una población con cada vez menos recursos.

A nivel federal, la crisis del empleo es fuerte, con apenas dos provincias que lograron mantenerse en terreno positivo, mientras que las otras veintidós enfrentan números negativos de diversa magnitud. Esta realidad pone de manifiesto que el ajuste económico está impactando de forma sistémica, sin que las economías regionales logren generar los anticuerpos necesarios para evitar el cierre de empresas o los despidos masivos.

La mayoría de los economistas coinciden en que la caída del empleo formal es el síntoma más claro de una recesión que se profundiza, donde el sector privado se ve imposibilitado de sostener sus plantillas frente a costos crecientes y una demanda que se desploma en todos los niveles. Mientras, parece que los “motores” del despegue argentino todavía no derraman sus resultados.

En distritos como Formosa, Tierra del Fuego y La Rioja, la destrucción del empleo ha sido estrepitosa, pero ver a Mendoza en los primeros puestos de esta lista negativa genera una preocupación adicional. Las tan mentadas inversiones se hace esperar y la incertidumbre sobre el rumbo macroeconómico siguen frenando las mejores intenciones de contratación, llevando a que muchas empresas opten por reducir sus estructuras al mínimo indispensable.

Empleo en el comercio, muy afectado

El empleo en el comercio, uno de los tractores históricos de  Mendoza, también refleja esta tendencia con locales que cierran o que deben prescindir de personal para poder cumplir con sus obligaciones impositivas y tarifarias. Se puede corroborar visitando cualquier pueblo o departamento de la provincia, más allá de las estadísticas. En estos casos, el impacto de la apertura de las importaciones está agudizando la tendencia.

El informe detalla que la pérdida de puestos de trabajo no es un fenómeno aislado de un mes, sino un proceso acumulativo que se ha acelerado de manera preocupante a principios de este año. La construcción ha sido el sector más castigado por la paralización de proyectos, lo que genera un efecto contagio hacia otras áreas de la economía que dependen indirectamente de esta actividad.

El empleo registrado, que históricamente ha sido el refugio de la clase media argentina, hoy se encuentra bajo ataque, empujando a muchos trabajadores hacia la informalidad o el subempleo, situaciones que precarizan la vida social y económica de la sociedad.

 

Pérdida de empleo Argentina 2026

Desde una mirada periodística en Mendoza, observamos con inquietud cómo el discurso oficial de equilibrio fiscal choca frontalmente con la realidad de las calles, donde el empleo es cada vez más escaso y difícil de conservar.

Las provincias que históricamente lideraron el crecimiento hoy son las que más sufren el ajuste, y nuestra región no es la excepción en este mapa de crisis laboral. La caída sistemática del empleo formal en el sector privado es una señal de alerta que requiere medidas urgentes, ya que la recuperación de estos puestos de trabajo suele ser mucho más lenta que su destrucción, dejando cicatrices sociales que pueden tardar décadas en sanar.

El desafío para los próximos meses será detener esta inercia negativa que parece haber capturado a la economía nacional y provincial por igual. El empleo es el pilar fundamental de cualquier proyecto de país sostenible, y los datos actuales sugieren que ese pilar se está resquebrajando a una velocidad alarmante.

Mientras las provincias intentan buscar soluciones creativas para fomentar el trabajo local, la realidad macroeconómica sigue dictando una sentencia de ajuste que se traduce en menos oportunidades para los jóvenes y mayor incertidumbre para quienes hoy tienen la suerte de conservar su puesto. Mendoza, hoy más que nunca, necesita políticas que prioricen la reactivación del empleo antes de que el daño sea irreversible.


Artículos Relacionados

Volver al botón superior