
Esta semana exhibirá un fuerte impacto político que tendrá una gran injerencia en la provincia de Mendoza. Un escenario donde la urgencia financiera y las reformas estructurales se encontrarán encabezando la agenda de la Casa Rosada.
El punto principal, y acaso uno de los más ancianos por el Gobierno de Alfredo Cornejo, es la implementación de un nuevo esquema de adelantos de coparticipación que el presidente Javier Milei prepara para asistir a las provincias.
En un contexto de caída en la recaudación local, la llegada de estos fondos, además de representar cierto alivio, mostrará hasta dónde trasciende la relación entre el radicalismo mendocino y el liberalismo nacional.
Es un hecho que no puede disociarse de la intensa actividad política que tendrá el Jefe de Gabinete, Manuel Adorni, quien iniciará rondas con los ministerios para delinear una serie de metas.
Esas reuniones tienen puntual importancia para Mendoza, ya que de allí saldrán precisiones sobre el financiamiento de programas nacionales que impactarán de lleno en terreno provincial.
Básicamente, lo que busca el gobierno de Cornejo es que el ajuste nacional no erosione las partidas destinadas a cuestiones básicas tales como obras de infraestructura y servicios.
En paralelo, en el Congreso de la Nación se debatirá el próximo miércoles la reforma de la Ley de Glaciares, un tema puntualmente sensible para el modelo de desarrollo que impulsa la gestión local.
Tras semanas de postergaciones, esta será decisiva para que el Congreso retome una discusión que es piedra angular para los planes mineros de Cornejo, quien necesita acceder a inversiones para reforzar las arcas públicas.
La posibilidad de modificar los criterios de protección ambiental sin descuidar el recurso hídrico, un activo fundamental en una provincia con crisis hídrica permanente, es la llave que Mendoza necesita para destrabar proyectos de inversión a gran escala.
Estos temas tendrán como interlocutor al ministro del Interior Diego Santilli, ya hartamente conocido por Cornejo, que buscará reactivar la unión con los gobernadores aliados o dialoguistas.
En tal caso, Mendoza mantendrá la misma estrategia con la que viene actuando desde hace tiempo, acompañando reformas, como será el caso de la Ley de Hojarasca, a cambio de previsibilidad en materia política y económica.
En fin. Lo que se defina en los próximos días puertas adentro de la Casa Rosada, será fundamental para entender cómo se posicionará Mendoza de cara a las necesidades que afronta y su relación con el Gobierno Nacional.




