Qué pasará con el funcionario de Irrigación que condujo ebrio

El 7 de febrero, Gustavo Villegas, consejero del Río Atuel en el Departamento General de Irrigación (DGI), dio positivo en un control de alcoholemia realizado en General Alvear.

 

 El funcionario, que conducía con 1,28 gramos de alcohol por litro de sangre, puso inmediatamente su renuncia a disposición y pidió perdón a través de una carta difundida en las redes sociales.

Pero Villegas aún no fue removido del cargo oficialmente y la definición quedó en manos de Alfredo Cornejo. En este contexto, el gobernador enfrenta un dilema.

En reiteradas ocasiones, Cornejo fue contundente a la hora de opinar sobre los funcionarios públicos sorprendidos alcoholizados al volante. Si bien siempre aseguró estar de acuerdo con aplicar mano dura, en este caso en particular, la decisión tiene asteriscos en el medio.

En Casa de Gobierno minimizan la decisión y aseguran que “no es un tema relevante hoy”. Sin embargo, la cierto es que la situación de Villegas genera incomodidad en dirigentes del oficialismo, que buscaron dilatar la definición para que el caso saliera de la agenda pública.

Reunión clave

Se espera que la semana próxima el titular del Departamento General de Irrigación, Sergio Marinelli, visite el despacho de Cornejo para exponer personalmente el caso. Además de la renuncia firmada por Villegas, el “gobernador del agua” también llevará a ese encuentro clave cartas de apoyo para el consejero.

Si bien no lo dice abiertamente, Marinelli pretende que Villegas siga en el cargo. Su principal herramienta para intentar convencer a Cornejo son esos documentos firmados por referentes de inspecciones de cauce y productores de Real del Padre y de San Pedro del Atuel, pidiendo que el “Ruso” no sea removido.

La jugada tiene una contra: cuando ocurrió el hecho, Cornejo estaba en el exterior y Hebe Casado era la cabeza del Ejecutivo. En ese momento, la vicegobernadora fue categórica al manifestar que le pidieron la renuncia a todos los que infringieron la ley en este sentido y “no hay doble vara”, por lo que Villegas debía abandonar el cargo.

Apoyo a Villegas

Uno de los argumentos de los regantes es que Villegas tiene una “gestión reconocida” y que, a su vez, “tuvo una actitud ciudadana, sin chapear“. En los pasillos de Irrigación aseguran que lo que ocurrió “está mal para cualquiera”, pero que se trata de un caso distinto a los que transcurrieron en 2025. “Iba en su auto particular, no en uno oficial”, resaltaron.

Incluso, está la posibilidad acercada por quienes respaldan a Villegas para que pague un costo adicional -aparte de la multa abonada- por ser funcionario. Se buscará explicarle todo esto al gobernador para que dimensione por qué es diferente a otros casos antes de tomar una decisión.

Por otro lado, sea cual sea la determinación final de Cornejo, existe un dato no menor: antes de inclinarse por el sí o por el no, el Ejecutivo dejó pasar las elecciones municipales, en las que justamente San Rafael fue uno de los departamentos que acudió a las urnas y donde Cambia Mendoza obtuvo un triunfo frente al justicialismo conducido por los hermanos Félix.

Antecedentes de funcionarios que “tomaron una copa de más”

  • Jorge Teves: el ex titular del Ente de Movilidad Provincial (EMOP) debió renunciar en enero de 2025 tras dar positivo (1,2 g/l) mientras conducía un vehículo oficial.
  • Miqueas Burgoa: el concejal de la UCR de Guaymallén, a quien se le pidió la renuncia luego de ser detectado con 1,25 g/l y circular sin licencia de conducir en General Alvear. No obstante, no dejó su banca, lo cual hasta el día de hoy es un antecedente cuestionado.
  • Martín Antolín: el concejal de San Rafael (del Partido Libertario), quien protagonizó un escándalo al ser detenido con 1,15 g/l en un lujoso auto sin patente y con una copa de vino en la mano. Pidieron destituirlo en el Concejo Deliberante, pero el Partido Justicialista no acompañó y lo hizo zafar.
  • Cristian Ochoa: el exdirector de Prensa de la Municipalidad de Tunuyán, el 13 de octubre de 2025 embistió a otro vehículo con 1,42 gramos de alcohol en sangre. Finalmente, renunció tras la trascendencia que cobró el incidente.

 

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