
La capacitación reunió a efectivos de la Policía de Mendoza, del Servicio Penitenciario provincial y de San Luis y Córdoba. Estuvo a cargo de las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE), a través del Grupo de Resolución de Incidentes y Secuestros (GRIS).
La Policía de Mendoza continúa fortaleciendo la formación de sus efectivos especializados. En esta oportunidad, 12 cursantes finalizaron el Curso de Negociador Policial en Situaciones de Crisis de Alto Riesgo, una capacitación destinada a brindar herramientas y desarrollar habilidades para intervenir en escenarios de máxima complejidad, donde el diálogo y la preservación de la vida son fundamentales.
La formación fue organizada por las Fuerzas de Operaciones Especiales (FOE) de la Policía de Mendoza, a través del Grupo de Resolución de Incidentes y Secuestros (GRIS), y se desarrolló durante casi un mes. Participaron efectivos de la fuerza provincial, del Servicio Penitenciario y representantes de San Luis y Córdoba, en una instancia que permitió intercambiar conocimientos, compartir experiencias y fortalecer la cooperación entre instituciones.
El acto de finalización contó con la presencia de la directora de Capital Humano, Adriana Bertolati; el jefe del Grupo Especial de Seguridad (GES), subcomisario Alejandro Abrego; el jefe del GRIS, oficial principal Nicolás Arce, y el jefe de la División Explosivos, Leonardo Sosa, entre otras autoridades.
La formación como herramienta para preservar vidas
Durante la ceremonia, la directora de Capital Humano, Adriana Bertolati, felicitó a los nuevos negociadores y destacó la importancia de la capacitación para fortalecer la preparación del personal que debe intervenir en escenarios de riesgo.
“Doce personas que hoy se van con su diploma, pero que también se van con mucho más, se van con herramientas, se van con nuevas capacidades, con nuevas habilidades”, expresó.
Asimismo, valoró la participación de cursantes de otras provincias y la posibilidad de generar vínculos de cooperación que podrán resultar fundamentales en futuras intervenciones. En ese sentido, remarcó que “la seguridad no reconoce las fronteras”.
Bertolati también señaló que, si bien se espera que los efectivos no deban enfrentar situaciones de estas características, contar con preparación específica permite responder con mayores herramientas ante una eventual crisis.
“Una decisión, una palabra y una intervención muchas veces puede hacer la diferencia entre la vida y la muerte de otras personas, de sus compañeros, incluso de ustedes mismos”, sostuvo.
Finalmente, destacó la importancia de invertir en formación, capacitación y prevención como pilares para fortalecer la respuesta de las fuerzas de seguridad ante situaciones de alto riesgo.
Una especialidad con 27 años de trayectoria
Por su parte, el director del curso y jefe del GRIS, oficial principal Nicolás Arce, puso en valor la trayectoria de la unidad especializada, creada en 1999, y reconoció a quienes construyeron y sostuvieron esta especialidad a lo largo de los años.
“Hace 27 años nacía el grupo de resolución de incidentes y secuestros, una unidad especializada que, a lo largo de su historia, fue construyendo su identidad a través del compromiso, la experiencia, el profesionalismo y, fundamentalmente, la convicción de que, incluso en las situaciones más críticas, siempre debe existir un espacio para el diálogo”, expresó.
En ese sentido, destacó el trabajo de los hombres y mujeres que formaron parte de la unidad y que, muchas veces lejos del reconocimiento público, asumieron la responsabilidad de intervenir en escenarios donde cada decisión puede resultar determinante. Al respecto, subrayó que “una palabra, un silencio o una decisión puede marcar la diferencia”.
Arce también resaltó el esfuerzo de los cursantes durante las semanas de formación y el compromiso de los instructores, profesionales y colaboradores que hicieron posible la capacitación. Además, dedicó un reconocimiento especial a las familias que acompañaron a los participantes durante el proceso.
“Hoy no solamente estamos finalizando un curso, estamos dando un paso más en la consolidación y profesionalización de una especialidad que requiere preparación permanente, doctrina y disciplina, y, sobre todo, una profunda comprensión del valor de la vida humana”, sostuvo.
El jefe del GRIS remarcó que la certificación y el distintivo que recibieron los nuevos negociadores representan una responsabilidad profesional que deberán asumir con criterio, humildad y compromiso. En esa línea, explicó que la tarea implica comprender, interpretar, gestionar emociones y construir confianza para encontrar alternativas en momentos de extrema dificultad.
Otro de los aspectos que destacó fue la participación de personal de distintas jurisdicciones y el valor de compartir conocimientos y experiencias entre instituciones. “La crisis no reconoce límites jurisdiccionales y la preparación para afrontarla tampoco debería reconocerla”, señaló.
Al referirse al significado personal de esta instancia de formación, Arce compartió la satisfacción de haber podido concretar un proyecto que nació durante sus primeros años dentro de la unidad, con el objetivo de transmitir los conocimientos y la experiencia del GRIS a las nuevas generaciones.
“Para mí, este día representa algo mucho más que el cumplimiento de una función institucional. Estoy cumpliendo un sueño”, manifestó. Asimismo, destacó la responsabilidad de los nuevos negociadores de continuar preparándose, actuar con prudencia y comprender la dimensión humana de cada intervención, donde el objetivo principal debe ser generar alternativas y preservar la vida.


















