
Con la llegada de la festividad este 6 de enero, elegir el regalo perfecto puede ser un desafío. Aquí, algunas ideas organizadas por categorías para inspirar a Melchor, Gaspar y Baltasar:
- Para los más pequeños (3-8 años): Libros interactivos que fomenten la curiosidad. Los “pop-up”, con solapas y texturas, o aquellos que incluyen experimentos sencillos, transforman la lectura en una aventura tangible y educativa.

- Para niños y preadolescentes (8-14 años): Literatura que los atrape. Las sagas de aventuras, las novelas gráficas de calidad o los libros sobre sus intereses (naturaleza, ciencia, historia) expanden su mundo, vocabulario y capacidad de concentración.

- Para todos: Juguetes para refrescarse. Más allá de las clásicas pistolas de agua, los kits para crear burbujas gigantes, los sprinklers de patio o los juegos de puntería con esponjas mojadas prometen horas de diversión activa y al aire libre.
¿Por qué priorizar juguetes “analógicos”? Los expertos en desarrollo infantil destacan la importancia crucial del juego no digital en los primeros años. Evitar pantallas y videojuegos ayuda al desarrollo de las infancias. Las actividades manuales y de juego no digital:
- Estimulan la creatividad y la resolución de problemas de manera abierta, sin instrucciones predeterminadas de una pantalla.
- Fomentan la interacción social y el movimiento físico, esenciales para un desarrollo motor y emocional saludable.
- Permiten un descanso sensorial de la sobreestimulación que pueden generar los dispositivos, ayudando a mejorar la atención y el manejo de la frustración.

Esta temporada, los regalos más valiosos pueden ser aquellos que inviten a explorar, imaginar y conectar con el mundo real, creando recuerdos que ninguna batería podrá agotar.



