
El debate por la reforma laboral sumó este miércoles un capítulo inesperado en el Senado, con la confirmación de que los aportes compulsivos a gremios y cámaras empresariales continuarán vigentes, aunque con topes más bajos. La versión final desactivó la cláusula que preveía que esos fondos dejaran de ser obligatorios a partir de 2028 y consolidó la decisión de sostener el financiamiento automático, en medio de fuertes negociaciones políticas.
Durante la tarde circularon versiones cruzadas sobre un eventual beneficio exclusivo para los sindicatos, lo que generó inquietud en sectores dialoguistas que reclamaron un trato simétrico para empresarios y trabajadores.
Tras varias horas de incertidumbre, el oficialismo terminó validando un esquema que mantiene la obligatoriedad para ambos sectores, pero reduce los porcentajes máximos permitidos en las convenciones colectivas.
Hasta el mediodía, el dictamen establecía que los aportes patronales destinados a cámaras empresariales no podrían superar el 0,5% de las remuneraciones, mientras que los dirigidos a asociaciones sindicales tendrían un tope del 2%, alcanzando tanto a afiliados como a no afiliados comprendidos en el convenio.
Además, se excluían beneficios específicos vinculados a la afiliación. La cláusula más sensible era la que convertía en voluntarios los aportes empresariales desde el 1 de enero de 2028, punto que finalmente quedó descartado.
En los pasillos de la Cámara alta, uno de los argumentos escuchados para sostener el financiamiento obligatorio fue la situación de gremios pequeños que, ante la caída abrupta de ingresos, podrían enfrentar dificultades estructurales para subsistir.
En paralelo, senadores dialoguistas cuestionaron los porcentajes vigentes en algunos convenios, donde los aportes alcanzaban hasta el 6%, y señalaron que la reducción busca limitar esos márgenes sin desfinanciar por completo a las estructuras sindicales y empresariales.
La sesión también incluyó otros movimientos de impacto. El traspaso de la justicia laboral a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires quedará incorporado como anexo al final de la ley, pese a cuestionamientos sobre la falta de tratamiento específico en comisión.
En tanto, se aclaró que las billeteras virtuales no podrán intervenir por ahora en el depósito de salarios, aunque el Banco Central evalúa dictar regulaciones futuras para habilitar su participación bajo condiciones determinadas.
Con información de Infobae, TN y Clarín.



