Lejos de ser un prócer, Néstor Kirchner ha sido un verdadero villano

Las cosas como son...

(Por Christian Sanz, director de MTN) A diez años de su desaparición física, asombra observar cómo muchas personas creen aún que Néstor Kirchner ha sido una suerte de prócer progresista —valga la cacofonía— que gobernó la Argentina en pos de lograr alguna clase de liberación del país ante ocultos poderes foráneos.

Esa misma gente, cree que hasta ofrendó su vida en esa titánica tarea.

Lamentablemente para ellos, Néstor nunca fue progresista, jamás.

En los años en los que la más sangrienta dictadura cívico-militar gobernaba de facto la Argentina, este acopiaba dinero a través de la más pura usura, a través de la financiera Finsur.

Mientras sus compañeros morían bajo las botas miliares, él y su esposa —la actual vicepresidenta de la Nación— incrementaban sin cesar su patrimonio en Santa Cruz. Basta recordar las reveladoras fotos en las que Kirchner aparece en compañía de los mismos militares que luego fueron acusados de delitos de lesa humanidad, para ver la postal de la hipocresía más cruda.

La verdadera historia de la foto que utilizan para acusar a Néstor Kirchner de cómplice de la dictadura

Néstor no llegó en un plato volador a ocupar la primera magistratura, sino que vino de toda una vida en la política. Fue intendente de Río Gallegos y tres veces gobernador de Santa Cruz. En la trayectoria ostentada en esos días, lejos de mostrarse progresista, se ocupó de engrosar sus cuentas bancarias y de perseguir al periodismo crítico. La inexistencia de una sola medida a favor del pueblo en 15 años de ocupar cargos de relevancia, son la prueba más cabal de su hipocresía.

Pero hay más: Néstor llegó al extremo de asegurar que Carlos Menem había sido el mejor presidente de la historia argentina; luego, se negó a recibir a Hebe de Bonafini cuando estuvo de paso por Santa Cruz en los años 90.

Recién en 2003 apareció el discurso progresista vinculado al kirchnerismo, el cual solo sirvió para compensar el endeble porcentaje de votos que llevó a la presidencia de la Nación a Néstor.

Puro discurso en realidad, ya que el matrimonio siguió engrosando su patrimonio y desviando parte de su fortuna a paraísos fiscales, tal cual terminaron revelando, tanto los correos electrónicos sacados de la computadora de un asesor de Ricardo Jaime, como los cables “filtrados” de Wikileaks.

Por caso, Jaime ha sido el emblema más cabal de la esencia misma del kirchnerismo. Media docena de fuentes admiten públicamente que el ex secretario de Transportes era uno de los testaferros de Néstor y Cristina.

Uno de ellos, es el ex vicegobernador de Néstor en Santa Cruz, Eduardo Arnold, quien aseguró que Jaime “era solo un pichi” y que “robaba para la corona”.

Pocos saben que Jaime visitaba varias veces por semana al fallecido expresidente con una valija conteniendo parte de la coima cobrada por “retornos” en subsidios al transporte. Eso también fue refrendado por Arnold, quien recordó que el secretario entraba al despacho de Kirchner “con una cartera de cartero” sin esperar, “por más que antes hubiera otros funcionarios tan o más importantes que él”.

Poco puede agregarse ante tamaña descripción de la corrupción kirchnerista, donde no ha faltado a lo largo de los años el pacto con el narcotráfico, el lavado de dinero y hasta la fuga de capitales.

Hay que decirlo: no es progresista un gobierno cuyos gobernantes incrementaron su patrimonio en un 3.540% mientras la brecha de desigualdad social aumentaba a niveles que superaron los del menemismo. No es coherente quien habla por izquierda y cobra por derecha.

¿Ha sido progresista un gobierno que supo adulterar las estadísticas oficiales para frenar aumentos de salarios y “vender” una bonanza económica-social que no era tal?

Si hay que mencionar incoherencias, hay más preguntas incómodas que nadie aún ha respondido:

¿Dónde están los fondos de Santa Cruz, desaparecidos en el marco de una de las estafas públicas más grandes de todos los tiempos? ¿Por qué nadie da cuenta de ello?

¿Qué pasó con el expediente Skanska que golpeó directo al corazón de la caja kirchnerista, es decir, Julio De Vido?

¿Quién dará explicaciones por el tráfico de efedrina, la mafia de los remedios, el lavado de dinero en la campaña de Cristina en 2007 y otros escándalos?

Como puede verse, progresismo y kirchnerismo son conceptos antagónicos. Sin embargo, hay quienes aún creen que Néstor ha sido un gran patriota y Cristina sigue su legado.

Nada más alejado de la realidad.

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