
Rodolfo Miguel Mora Aguiar no había sido víctima de un robo como hicieron creer los homicidas. La investigación por el crimen de este hombre de 58 años ocurrido el jueves por la noche en Maipú avanzó en las últimas horas hacia una hipótesis mucho más concreta: su primo Leonardo Adrián Aguiar Irusta y Solange del Carmen Muñoz Morande habrían planificado el ataque y los investigadores sospechan que detrás del ataque existía un interés económico.
La fiscalía y los efectivos de la División Homicidios de Investigaciones sostienen que ambos trasladaron a Mora en un Fiat Idea azul hasta un callejón y que, una vez allí, le efectuaron un disparo en el pecho que le provocó la muerte. Después, según la teoría del Ministerio Público, dejaron el cuerpo en el lugar y escaparon en el mismo vehículo a toda velocidad.
Rodolfo Miguel Mora, conocido como el “Pato”, fue asesinado de un disparo en el pecho durante la noche de este jueves en Gutiérrez, Maipú. El hombre, de 58 años, era un viejo conocido del ambiente delictivo y tenía antecedentes y condenas…
Una cámara captó el ataque: fueron al menos dos disparos. Utilizaron un revólver calibre chico (sería 22). El proyectil no atravesó el cuerpo de la víctima.
Aguiar y Muñoz Morande quedaron imputados formalmente en las últimas horas como coautores de un homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego. La causa quedó en manos de la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, aunque las primeras horas fueron instruidas por su colega Oscar Malla, quien avanzó con la acusación de ambos.
Pero hay un dato que concentra buena parte de la pesquisa: creen que después de matar al “Pato” intentaron montar la escena como un robo.
El dinero que aparece detrás del crimen
La familia de Mora aportó un elemento que pasó a ser relevante para los detectives. El hombre había cobrado una suma importante de dinero correspondiente a un juicio y, según declararon familiares directos, estaba a la espera de recibir otro monto también significativo.
Ese dato llevó a los detectives a profundizar una hipótesis: que el objetivo de quienes lo llevaron engañado hasta el lugar del ataque podía estar relacionado con ese dinero.
Por ahora, se trata de una línea investigativa. El Ministerio Público intenta establecer si el dinero fue efectivamente el móvil del crimen y qué conocimiento tenían los sospechosos sobre la situación económica de Mora.
El dato adquiere mayor importancia porque el “Pato” no tenía consigo algunas de sus pertenencias habituales cuando fue encontrado sin vida.
Las cámaras muestran que no estaba solo
Las cámaras de seguridad privadas a las que accedió El Sol se convirtieron en una de las principales pruebas para reconstruir los últimos minutos de Mora.
Las imágenes permiten observar el desplazamiento del Fiat Idea azul y muestran que el “Pato” iba dentro del vehículo acompañado por otras dos personas: un conductor y una mujer que viajaba en el asiento delantero como acompañante.
Esa mujer fue identificada como Solange del Carmen Muñoz Morande, chilena, nacida en Santiago el 30 de octubre de 1974, docente y domiciliada en el barrio Atsa de Godoy Cruz. Al otro día del asesinato, tal como reveló este diario, quedó detenida luego de un allanamiento ordenado por Lazo. El vehículo fue fundamental para llegar hasta ella.
La teoría sostiene que el vehículo llegó hasta calles Bruno Morón y Liniers, en Gutiérrez, cerca de las 20.42 del jueves. Allí le dispararon a Mora en la zona pectoral. El cuerpo quedó tendido en el lugar, uno de los homicidas se bajó (no se sabe si el hombre o la mujer, pero una hipótesis sostiene que fue la chilena) y quienes iban en el vehículo escaparon.
Las imágenes son analizadas junto con otras cámaras ubicadas a lo largo del recorrido del Fiat. El objetivo es reconstruir desde dónde partieron, dónde subió Mora, quién conducía, qué trayecto realizaron y qué ocurrió antes y después del disparo.
Una escena que habría sido preparada para parecer un robo
Mora fue encontrado sin algunas pertenencias que habitualmente llevaba consigo. Entre ellas estaban sus zapatillas y una gorra que, según quienes lo conocían, utilizaba habitualmente. También faltaban otros efectos personales.
Una de las hipótesis que tomó fuerza es que esas pertenencias fueron retiradas deliberadamente para simular que Mora había sido víctima de un asalto y desviar la investigación hacia un hecho de inseguridad.
Existe otro dato que llamó la atención desde las primeras horas: la documentación personal de Mora quedó en su casa. Lo mismo ocurrió con su teléfono celular.
Es decir, cuando el hombre fue llevado hasta el lugar donde finalmente murió, no tenía encima dos elementos que habitualmente pueden resultar determinantes para un delincuente que busca robarle a una víctima: el celular y la documentación.
La relación entre el “Pato” y la mujer chilena
Otro de los interrogantes que intentará responder la investigación es qué vínculo existía entre Mora y Muñoz Morande. Fuentes vinculadas al expediente señalaron que la mujer habría frecuentado al “Pato” bastante y que se investiga si entre ambos existía una relación de carácter íntimo.
Ese dato todavía forma parte de las averiguaciones y no está establecido judicialmente como un hecho. Pero para los investigadores resulta importante determinar por qué Muñoz Morande estaba junto a Mora durante sus últimos momentos y, sobre todo, cómo llegó a relacionarse con Leonardo Aguiar, primo de la víctima.
La conexión entre ambos sospechosos es uno de los puntos que busca reconstruir la fiscalía; pero no se descarta el tipo de relación “paga” entre víctima y presunta victimaria.
La pregunta es concreta: si Muñoz Morande tenía un vínculo previo con Mora, ¿cómo llegó a vincularse con su primo y cómo se habría gestado el supuesto plan para llevar a la víctima hasta el lugar donde fue asesinada? Las declaraciones testimoniales y el secuestro de teléfonos celulares resolverán las preguntas.
De ser conocido como asaltante a una muerte planificada
Mora era un viejo conocido del ambiente delictivo mendocino, confiaron fuentes policiales y judiciales a este diario. Lo conocían como “Pato” y también como un antiguo asaltante. Desde 1985 aparecía relacionado con investigaciones penales y acumulaba una veintena de causas, además de condenas por robos agravados.
Ese pasado es parte de la historia de la víctima, pero los investigadores buscan determinar qué ocurrió en sus últimas horas y por qué terminó asesinado de un balazo en el pecho.
La noche del crimen, un llamado al 911 alertó sobre un hombre tendido en un callejón interno ubicado entre Bruno Morón y Liniers. Cuando llegaron los policías de la Comisaría 29ª encontraron a Mora boca arriba. Una médica del Servicio Coordinado de Emergencias constató su muerte por una herida de arma de fuego en el tórax.



